¿Por qué fracasó la iniciativa de reservas de Bitcoin en Suiza? La lógica de gobernanza detrás del rechazo del banco central

Mercados
Actualizado: 11/05/2026 09:13

El 8 de mayo de 2026, se dio por finalizada oficialmente una iniciativa popular que buscaba instar al Banco Nacional Suizo a incluir Bitcoin en sus reservas de divisas. Durante un periodo de recogida de firmas de 18 meses, los organizadores lograron reunir solo unas 50 000 firmas, muy lejos de las 100 000 exigidas por la legislación suiza para activar un referéndum. Así terminó el esperado "Referéndum sobre Reservas de Bitcoin". Sin embargo, el revés de Suiza no es un caso aislado: desde Europa hasta Asia, los bancos centrales de todo el mundo mantienen una postura sorprendentemente uniforme respecto a las reservas de Bitcoin. ¿Se enfrenta Bitcoin a barreras institucionales insuperables, o existe una desconexión fundamental entre las decisiones soberanas y las expectativas del mercado?

¿Por qué el Banco Central Suizo rechaza firmemente Bitcoin como activo de reserva?

El Banco Nacional Suizo mantuvo su oposición durante todo el proceso. En abril de 2025, el presidente del BNS, Martin Schlegel, declaró explícitamente que la "volatilidad de Bitcoin es demasiado alta", lo que lo hace incompatible con la política de reservas del país. Según el BNS, los activos de reserva deben cumplir tres criterios: valor estable, liquidez suficiente y capacidad para facilitar la expansión o contracción flexible del balance según sea necesario. Tras una caída del precio de Bitcoin del 6,4 % en 2025 y un descenso adicional del 7,5 % en 2026, dos años consecutivos de rentabilidad negativa reforzaron aún más la valoración del banco central.

Además, el rechazo del BNS no se limita a un solo activo: es una negación categórica de toda una clase de activos. El banco dejó claro que ninguna criptomoneda cumple los requisitos para ser reserva de divisas. Esta postura institucional es mucho más profunda que la interpretación de mercado de "esperar y ver".

¿Qué barreras estructurales afrontó la iniciativa popular de reservas de Bitcoin?

La iniciativa suiza siguió un camino singular. La propuesta buscaba modificar la constitución, obligando al banco central a asignar Bitcoin junto con oro y divisas extranjeras. Este enfoque atrajo la atención del mercado precisamente porque la democracia directa suiza es excepcional en el mundo: en teoría, la ciudadanía puede sortear las decisiones del banco central mediante enmiendas constitucionales.

Sin embargo, tras 18 meses, solo se recogió aproximadamente la mitad de las firmas necesarias. El fundador de la iniciativa, Yves Bennaim, reconoció: "Las posibilidades eran escasas desde el principio". Aquí se aprecia la eficacia de distintos enfoques: El Salvador compró Bitcoin directamente por decisión presidencial, el gobierno estadounidense posee más de 200 000 Bitcoins por decomiso judicial, mientras que el intento suizo de obligar al banco central mediante vías constitucionales chocó con una enorme inercia institucional.

¿Por qué los bancos centrales de todo el mundo son tan coherentes en su postura sobre las reservas de Bitcoin?

Al ampliar la perspectiva a los principales bancos centrales y autoridades monetarias del mundo, se observa un patrón altamente consistente. El Banco Central Europeo insiste en que los activos de reserva deben ser "muy líquidos y seguros". En diciembre de 2025, el banco central de China identificó cuatro grandes obstáculos para incluir Bitcoin como activo de reserva: volatilidad severa de precios, liquidez insuficiente, riesgos de seguridad informática y custodia, y un marco regulatorio inmaduro. La Reserva Federal aún no participa en ningún plan estratégico de reservas de Bitcoin en Estados Unidos.

Esta coherencia interregional demuestra que la actitud de los bancos centrales hacia Bitcoin no es política, sino que responde a la función esencial de los activos de reserva: mantener la estabilidad económica y financiera en situaciones de crisis. Aunque Bitcoin presume de la mayor liquidez entre los criptoactivos, sigue estando muy por detrás de los activos de reserva tradicionales (especialmente los bonos del Tesoro estadounidense) por varios órdenes de magnitud.

¿Qué restricciones de gobernanza y financieras afrontan los fondos soberanos al asignar Bitcoin?

Los fondos soberanos se distinguen de las reservas de los bancos centrales, pero afrontan limitaciones similares al considerar asignaciones de Bitcoin. Un estudio empírico que abarca de 2015 a 2024 concluyó que la extrema volatilidad de Bitcoin lo hace inadecuado como activo estratégico a nivel soberano.

Eso no significa que el capital soberano ignore Bitcoin por completo. Informes muestran que algunos fondos soberanos han seguido comprando Bitcoin cuando su precio bajó de 120 000, 100 000 e incluso 80 000 dólares, aplicando una estrategia de "acumulación gradual". Estas conductas aparentemente contradictorias evidencian una lógica clave: las entidades soberanas prefieren la exposición indirecta a Bitcoin mediante productos ETF regulados, en lugar de incluirlo directamente en reservas oficiales.

A 11 de mayo de 2026, Bitcoin cotizaba en torno a 79 600 dólares en Gate. En comparación con el máximo histórico de octubre de 2025, de unos 126 000 dólares, la caída supera el 36 %. Para instituciones que siguen estrategias de asignación a largo plazo, estos retrocesos pueden suponer oportunidades de entrada. Sin embargo, para los gestores de reservas de bancos centrales cuyo objetivo es preservar el valor, este nivel de volatilidad representa un riesgo inaceptable.

¿En qué se diferencia fundamentalmente el enfoque estadounidense sobre reservas estratégicas de Bitcoin respecto al suizo?

Mientras que la iniciativa suiza fracasó, los debates sobre reservas estratégicas de Bitcoin en Estados Unidos se aceleran. En marzo de 2025, la Orden Ejecutiva n.º 14233 estableció un marco para reservas estratégicas de Bitcoin. En abril de 2026, el asesor cripto de la Casa Blanca, Patrick Witt, anunció que en las próximas semanas se publicaría una "actualización importante" sobre los avances en reservas.

La diferencia esencial entre los enfoques estadounidense y suizo radica en el origen y método de adquisición de los activos. La actual tenencia del gobierno estadounidense, de unos 328 372 Bitcoins, proviene íntegramente de decomisos judiciales, no de compras en el mercado abierto. Esto implica que la acumulación de reservas no requiere asignaciones presupuestarias ni pone a prueba la tolerancia del banco central a la volatilidad. Por el contrario, la propuesta suiza buscaba obligar a compras proactivas por parte del banco central, algo radicalmente distinto en carácter legal y viabilidad política.

Además, propuestas legislativas como la BITCOIN Act plantean el objetivo de adquirir 1 millón de Bitcoins en cinco años mediante una estrategia "neutral en presupuesto", financiando las compras con la reasignación de reservas de oro o divisas existentes, sin aumentar la carga fiscal. Sin embargo, las órdenes ejecutivas carecen de fuerza legal duradera: cualquier administración puede revocarlas en cualquier momento. Solo la legislación puede establecer un marco nacional de reservas permanente.

¿Cuál es la lógica profunda detrás de la cautela colectiva de los bancos centrales en China y Europa?

El rechazo colectivo de los bancos centrales en China y Europa a incluir Bitcoin en reservas responde a la lógica fundamental de la gestión de reservas. La misión principal de las reservas de los bancos centrales no es buscar rentabilidad, sino asegurar capacidad de pago e intervención en crisis financieras, conflictos geopolíticos o condiciones extremas de mercado. Bitcoin, como activo descentralizado sin crédito soberano, tiene valor teórico para la diversificación, pero su operativa 24/7 y limitada profundidad de liquidez aumentan la complejidad operativa en situaciones de crisis.

Es crucial señalar que la gestión de reservas de los bancos centrales sigue el principio de "preservación del capital ante todo". Cualquier activo incluido debe tener una probabilidad extremadamente baja de pérdida de valor. El retroceso de Bitcoin desde el máximo de octubre de 2025 hasta mayo de 2026 ronda el 37 %. Si una entidad soberana estableciera posiciones cerca del máximo, podría afrontar pérdidas latentes de decenas de miles de millones. Esta volatilidad, incluso mitigada por el reequilibrio en un marco de asignación a largo plazo, sigue siendo una barrera política e institucional considerable para bancos centrales sujetos a auditorías fiscales anuales.

Conclusión

El fracaso de la iniciativa suiza sobre reservas de Bitcoin pone de manifiesto profundas tensiones entre propuestas populares y la lógica de asignación de activos soberanos. Los partidarios ven desdolarización, diversificación e innovación, mientras que los bancos centrales se centran en la gestión de la volatilidad, normas contables, seguridad de custodia y marcos legales. Estas perspectivas no son totalmente opuestas, pero su convergencia requiere tiempo y desarrollo institucional.

Que las reservas soberanas de Bitcoin se materialicen o no depende menos de la intensidad del entusiasmo que del avance de Bitcoin en cuatro áreas: estabilidad de precios, profundidad de liquidez, claridad regulatoria y seguridad de custodia. Los mercados de capital ya han incorporado Bitcoin en carteras estratégicas, mientras que las instituciones soberanas siguen en fases de observación y prueba. El verdadero punto de inflexión llegará cuando se establezca un marco institucional irreversible, no solo un nuevo máximo de precio.

Preguntas frecuentes (FAQ)

P: ¿El fracaso de la iniciativa suiza sobre reservas de Bitcoin significa que el país nunca adoptará Bitcoin?

R: No necesariamente. El fundador de la iniciativa, Yves Bennaim, ha declarado que podrían lanzarse propuestas similares en el futuro. Sin embargo, como el intento más representativo de un país desarrollado de incluir Bitcoin en reservas, este revés reduce significativamente la probabilidad de avances institucionales a corto plazo.

P: ¿Son adecuados los fondos soberanos para la asignación de Bitcoin?

R: Desde una perspectiva riesgo-rentabilidad, Bitcoin puede servir como asignación estratégica no central para fondos soberanos, ayudando a cubrirse contra la dilución de divisas. No obstante, esto requiere un mecanismo de reequilibrio estricto, manteniendo las posiciones entre el 0,5 % y el 2 % del total de activos. Para las reservas de bancos centrales, cuya función principal es la preservación del valor, Bitcoin sigue siendo inadecuado para su inclusión formal en esta etapa.

P: Si los bancos centrales de todo el mundo rechazan colectivamente Bitcoin, ¿se verá afectado su valor a largo plazo?

R: Las reservas de bancos centrales no son el principal motor del precio de Bitcoin. A mayo de 2026, la demanda principal de Bitcoin sigue procediendo de ETFs spot, asignaciones institucionales y holders en cadena, no de compras soberanas. El rechazo de los bancos centrales impacta más en la narrativa de "adopción nacional" que en la lógica global del activo Bitcoin.

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