
El proveedor de ETP de criptomonedas 21Shares, el director macroeconómico Stephen Coltman, señala que la divergencia en la tendencia de precios entre Bitcoin y el oro en 2026 puede explicarse por la estructura de los dos grupos de compradores completamente diferentes: los bancos centrales y los inversores minoristas. El oro alcanzó un máximo cercano a 5.600 dólares en enero, para luego caer a aproximadamente 4.497 dólares; mientras tanto, Bitcoin se mantuvo relativamente estable bajo presión macroeconómica, cotizando actualmente alrededor de 68.106 dólares.
Coltman afirmó a Cointelegraph que el aumento del precio del oro en los últimos tres años fue principalmente impulsado por las compras de los bancos centrales, y no por flujos de capital de inversores minoristas o institucionales. Señaló que el oro físico tiene actualmente un mayor significado estratégico en la geopolítica, siendo el activo preferido por los estados soberanos para almacenar riqueza de forma segura y evitar interferencias de rivales, lo que hace que su comportamiento en el mercado sea más sensible a la deterioración de las relaciones internacionales.
En cambio, la estructura de los tenedores de Bitcoin está dominada por particulares, no por instituciones financieras. Para los usuarios que en tiempos de crisis enfrentan la interrupción de la infraestructura bancaria tradicional, Bitcoin ofrece una línea de vida alternativa que no depende de intermediarios. Coltman explicó que, dado que ambos sirven a diferentes necesidades, la relación inversa entre Bitcoin y el oro significa que poseer ambos activos puede complementar sus respectivos perfiles de riesgo.
Tras el estallido del conflicto entre EE. UU. e Irán, los ataques con misiles y drones en Irán provocaron el cierre de las bolsas en Dubái y Abu Dabi, evidenciando la vulnerabilidad de las infraestructuras financieras tradicionales. Coltman afirmó que esto fue un “recordatorio claro”: en tiempos de guerra o emergencias, la capacidad de acceder a los activos las 24 horas sin interrupciones tiene un valor real insustituible.
Oro: Depende del almacenamiento físico y del sistema de liquidación de instituciones, siendo más vulnerable a las interferencias geopolíticas en tiempos de guerra; las operaciones de los bancos centrales son altamente estratégicas y excluyentes.
Bitcoin: Descentralizado, sin permisos y disponible las 24 horas, garantiza la accesibilidad de los activos personales cuando las infraestructuras tradicionales se interrumpen.
Diferencias en riesgos: El oro enfrenta principalmente riesgos políticos y geopolíticos soberanos, mientras que Bitcoin enfrenta presiones relacionadas con marcos regulatorios y su alta correlación con las acciones tecnológicas.
La macroeconomista Lyn Alden cree que Bitcoin podría superar al oro en rendimiento relativo en los próximos tres años. Ella explica la rotación entre ambos activos mediante el “efecto péndulo”: si el oro ha subido mucho en el ciclo pasado, la ley de rendimientos decrecientes en el siguiente ciclo dará más espacio a Bitcoin para ponerse al día.
Ray Dalio, en cambio, sostiene una postura opuesta. Considera que en el corto plazo, Bitcoin no podrá desplazar al oro como reserva de valor, principalmente porque todavía muestra una alta correlación con las acciones tecnológicas y, como activo de riesgo, su estructura está profundamente arraigada en el sistema bancario global, donde el oro, como activo de reserva de los bancos centrales, tiene un papel estructural difícil de reemplazar en poco tiempo. La diferencia fundamental en sus perspectivas refleja la falta de consenso en el mercado sobre la posición a largo plazo de Bitcoin.
El director macroeconómico de 21Shares, Stephen Coltman, señala que las fluctuaciones del oro están principalmente impulsadas por las compras de los bancos centrales y son muy sensibles a la deterioración de la geopolítica; en cambio, Bitcoin, centrado en los particulares, tiene una ventaja de accesibilidad insustituible en tiempos de interrupciones en las infraestructuras financieras tradicionales. Por ello, ambos activos, que sirven a diferentes necesidades, muestran tendencias divergentes bajo la misma presión macroeconómica.
Tras alcanzar un máximo cercano a 5.600 dólares en enero de 2026, el oro sufrió una caída significativa a aproximadamente 4.497 dólares debido a una fuerte volatilidad macroeconómica, rompiendo soportes clave como la media móvil exponencial de 50 días (EMA). Los analistas consideran que esta corrección ha reavivado el debate sobre el papel del oro como reserva de valor a largo plazo y su comportamiento relativo frente a Bitcoin.
Lyn Alden cree que Bitcoin puede superar al oro en el próximo ciclo, basándose en el “efecto péndulo” que hace que ambos activos se alternen en liderazgo, y que tras una gran subida del oro, su espacio para seguir creciendo es limitado. Ray Dalio, en cambio, argumenta que la alta correlación de Bitcoin con las acciones tecnológicas y su carácter de activo de riesgo hacen que sea difícil que en el corto plazo desafíe la posición del oro en las reservas de los bancos centrales a nivel global.