Mantenerse en silencio es la primera obligación de la madurez política. Hablar es tomar una posición, y tomar una posición tiene un costo. No se puede hablar demasiado; cuanto más hablas, más errores cometes. Hay que tener profundidad en el pensamiento, peso en las palabras y lógica en el discurso, es decir, las palabras deben seguir la ley. La verdadera sabiduría no radica en cuánto se dice, sino en elegir no decir demasiado en el momento adecuado. Solo quien comprende el poder del silencio puede hacer que cada palabra esté llena de fuerza en el momento necesario.
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Mantenerse en silencio es la primera obligación de la madurez política. Hablar es tomar una posición, y tomar una posición tiene un costo. No se puede hablar demasiado; cuanto más hablas, más errores cometes. Hay que tener profundidad en el pensamiento, peso en las palabras y lógica en el discurso, es decir, las palabras deben seguir la ley. La verdadera sabiduría no radica en cuánto se dice, sino en elegir no decir demasiado en el momento adecuado. Solo quien comprende el poder del silencio puede hacer que cada palabra esté llena de fuerza en el momento necesario.