¿En qué aspectos deberías pensar al construir una cartera de inversión?

A largo plazo, invertir es una buena forma de acumular riqueza, pero los principiantes a menudo no saben por dónde empezar.

Construir una cartera de inversión personal es un paso importante para alcanzar los objetivos financieros, y requiere una planificación cuidadosa y considerar múltiples factores, incluyendo los objetivos financieros y la tolerancia al riesgo.

Además, durante el proceso, los inversores también deben monitorear y ajustar regularmente su cartera para asegurarse de que se mantenga en línea con la asignación de activos deseada.

¿Qué es una cartera de inversión?

Para una persona, una cartera de inversión es el conjunto de todos los activos que posee, incluyendo acciones, bonos y criptomonedas, entre otros.

A largo plazo, invertir es una buena forma de acumular riqueza, pero los principiantes a menudo no saben por dónde empezar, especialmente ahora que en el campo de la inversión surgen opciones emergentes como las criptomonedas, lo que puede resultar aún más confuso y abrumador.

Construir una cartera de inversión personal es un paso clave para lograr los objetivos financieros, y requiere una planificación cuidadosa y considerar ciertos factores. Veamos en detalle cuáles son los aspectos clave a tener en cuenta al construir una cartera de inversión personal.

Evaluar la tolerancia al riesgo en el plan de inversión

La tolerancia al riesgo se refiere a la voluntad y capacidad del inversor para soportar pérdidas. Para los inversores principiantes, evaluar la tolerancia al riesgo implica considerar los objetivos finales, la situación financiera actual y su comprensión de los productos de inversión, entre otros factores.

Definir objetivos

Para determinar su tolerancia al riesgo, el primer paso que puede tomar un inversor es definir sus objetivos financieros. Por ejemplo, los objetivos de inversión a largo plazo comunes incluyen el ahorro para la jubilación o acumular riqueza para las futuras generaciones, mientras que los objetivos a corto plazo pueden ser ahorrar para comprar un coche o continuar estudios superiores en el corto plazo.

Estos objetivos pueden influir en la gestión del riesgo y en la capacidad de soportarlo, ya que los objetivos financieros determinarán el plazo de inversión, es decir, cuánto tiempo planean mantener los activos antes de venderlos.

Cuanto más largo sea el plazo de inversión, mayor será la tolerancia al riesgo, ya que los beneficios a largo plazo pueden compensar las caídas de precios a corto plazo. Si el plazo de inversión es más corto, por ejemplo, planear comprar una casa en dos años, las pérdidas por fluctuaciones de precios a corto plazo pueden afectar significativamente la consecución de los objetivos.

Situación financiera actual y obligaciones

Comprender bien las obligaciones financieras actuales puede ayudar a determinar cuánto puede invertir un inversor, sin afectar su capacidad para pagar facturas, deudas y otros gastos necesarios.

Por ejemplo, si una persona tiene ingresos estables y fondos de emergencia para cubrir gastos médicos, afrontar desempleo o reparaciones del hogar, es más probable que esté dispuesta a realizar inversiones de mayor riesgo, como las criptomonedas. Se recomienda que los fondos de emergencia puedan cubrir gastos diarios y deudas durante un período de tiempo suficiente antes de buscar inversiones de mayor riesgo.

Por otro lado, si aún no ha comenzado a ahorrar fondos de emergencia, puede ser recomendable optar por una cartera de inversión más líquida, para evitar tener que liquidar activos de alto riesgo en caso de una emergencia y sufrir pérdidas.

Comprender los diferentes tipos de activos al invertir

Al decidir sobre la tolerancia al riesgo, otro factor importante que los inversores deben considerar es cuánto conocen y qué experiencia tienen con los activos que planean incluir en su cartera, especialmente en el caso de las criptomonedas. Por ejemplo, si tienen un buen conocimiento del mercado de criptomonedas y de cómo funcionan las billeteras digitales, pueden estar más dispuestos a asumir riesgos asociados a esa inversión.

Sin embargo, los inversores que recién comienzan en las criptomonedas deberían empezar con cantidades pequeñas y, a medida que entienden mejor el mercado y su volatilidad, ir aumentando gradualmente su participación.

Desarrollar una estrategia de asignación de activos para lograr una cartera equilibrada

La asignación de activos consiste en distribuir el dinero entre diferentes clases de activos, como acciones, bonos, efectivo y criptomonedas, entre otras inversiones alternativas. Al hacerlo, mantener un equilibrio adecuado puede ofrecer a los inversores más oportunidades de alcanzar sus objetivos.

Por lo general, los inversores conservadores pueden optar por tener más bonos y efectivo en su cartera, mientras que los inversores a largo plazo pueden preferir una mayor proporción de acciones y activos digitales. Es importante recordar que la asignación de activos no es una decisión definitiva, y debe ajustarse en función de los cambios en los objetivos y la tolerancia al riesgo del inversor.

Por ejemplo, un inversor con una gran cantidad de efectivo puede asignar el 70 % de su capital a acciones, el 20 % a bonos y el 10 % a efectivo. Aunque asignar el 70 % a acciones puede parecer arriesgado, si el inversor puede cubrir gastos imprevistos con un 10 % en efectivo, puede asumir riesgos con mayor tranquilidad.

Por otro lado, una persona cercana a la jubilación puede optar por mantener más bonos y efectivo, destinando solo una pequeña parte de su cartera a acciones y criptomonedas. Si su efectivo puede cubrir sus gastos post-jubilación, puede mantener una parte de su inversión en activos de mayor riesgo.

Cómo crear una cartera diversificada

Una cartera diversificada ayuda a los inversores a resistir mejor las caídas en los precios de las acciones y las criptomonedas. La diversificación se logra distribuyendo las inversiones en diferentes clases de activos, sectores y regiones, para reducir el riesgo de pérdidas concentradas en un solo mercado o sector.

Los inversores pueden lograr diversificación mediante fondos mutuos o fondos cotizados en bolsa(ETF). Sin embargo, hay que tener en cuenta que, en mercados en caída general, la diversificación no garantiza ganancias ni la protección total contra pérdidas, aunque es una estrategia recomendable, no exenta de riesgos.

Los fondos mutuos y los ETFs son opciones más adecuadas para quienes prefieren delegar la gestión y desean diversificar sin tener que seleccionar individualmente cada activo, ya que las instituciones financieras certificadas seleccionan cuidadosamente las acciones y carteras que contienen. Ejemplos típicos son los fondos indexados al S&P 500 y al FTSE 100. Los inversores pueden destinar una parte de su salario mensual a comprar estos productos.

Si prefieren gestionar su propia diversificación, hay muchas opciones de inversión, incluyendo acciones, bonos y criptomonedas. Pero es fundamental realizar una investigación exhaustiva y entender los riesgos y beneficios potenciales de cada inversión. Herramientas como Morningstar, Bloomberg y CoinMarketCap son excelentes recursos para ello.

Cómo monitorear y reequilibrar su cartera

Construir una cartera de inversión personal nunca termina. Es un proceso continuo que requiere monitoreo y ajustes periódicos. Los inversores deben reequilibrar su cartera regularmente para mantener la asignación de activos deseada.

Si cambian los objetivos o la tolerancia al riesgo, también puede ser necesario ajustar la cartera. Por ejemplo, si un inversor tiene una cartera diversificada con un 60 % en acciones, 30 % en bonos y 10 % en efectivo, y su situación financiera mejora, puede tener mayor tolerancia al riesgo y estar dispuesto a asumir más riesgos para obtener mayores retornos. Tras investigar, puede decidir reducir efectivo y aumentar su participación en Bitcoin. Al incrementar la proporción de Bitcoin, las posibilidades de obtener mayores retornos aumentan, aunque también el riesgo.

De igual forma, reequilibrar puede implicar abandonar activos de alto riesgo en favor de opciones más conservadoras. Por ejemplo, un inversor cercano a la jubilación puede reducir su exposición a inversiones riesgosas y centrarse en bonos y efectivo.

Es importante recordar que ajustar la cartera según la tolerancia al riesgo es una decisión personal, y siempre debe alinearse con los objetivos financieros y la estrategia de inversión. A medida que se acerca a la meta, también es recomendable revisar y reequilibrar periódicamente la cartera.

Conclusión

Construir una cartera de inversión personal es un proceso complejo que requiere tiempo, paciencia y honestidad para evaluar la situación financiera actual y las expectativas futuras. No existe una única forma correcta de hacerlo.

Al investigar qué activos mantener, los inversores principiantes deben estar atentos a su tolerancia al riesgo y evitar aquellos que promueven productos o carteras específicas, prometiendo altos retornos con riesgos mínimos. Construir una cartera lleva tiempo, pero durante este proceso, los nuevos inversores pueden ir ganando confianza en su capacidad de gestión y tomar decisiones más informadas y controladas sobre sus inversiones. **$XTZ **$TESTZEUS

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