Una encuesta reciente que examina los hábitos digitales entre los jóvenes adultos pinta un cuadro sorprendente: casi nueve de cada diez miembros de la Generación Z han llegado a estar tan acostumbrados a la IA conversacional que les resulta difícil imaginar un mundo sin ella. Esta dependencia rivaliza—y en algunos casos supera—su apego a las plataformas de redes sociales.
La escala de integración
Cuando AIResumeBuilder.com encuestó a 1.200 adultos de entre 18 y 28 años en diciembre de 2025, los resultados subrayan cómo la IA conversacional se ha entrelazado completamente en las rutinas diarias. Los patrones de comportamiento son inconfundibles: dos de cada cinco jóvenes adultos interactúan con estas herramientas a diario, mientras que siete de cada diez las han utilizado en los últimos treinta días.
Para quienes interactúan regularmente con la IA conversacional, la intensidad del compromiso se intensifica aún más. Casi cuatro de cada diez informan que acceden a estas plataformas varias veces a lo largo de un solo día, y una cuarta parte adicional las usa una vez al día. Esta frecuencia sugiere que la IA conversacional ha pasado de ser una novedad a una necesidad—un cambio que ocurrió de manera notablemente rápida.
Dominio y preferencias de plataformas
El panorama competitivo cuenta su propia historia. Entre los usuarios de la Generación Z, ChatGPT domina con una presencia abrumadora en el mercado, con un 93% habiendo probado la plataforma. La diferencia entre ChatGPT y sus competidores más cercanos se amplía considerablemente: Gemini alcanza un 57% de adopción, mientras que Copilot de Microsoft, Perplexity y Claude quedan muy por detrás con un 28%, 12% y 10% respectivamente.
La demografía moldea los patrones de uso
No todos los jóvenes adultos interactúan de manera igual con la IA conversacional. Los hombres reportan tasas de adopción más altas que las mujeres (75% frente a 66% en uso en el último mes). El nivel de ingresos crea una división aún más marcada: quienes ganan seis cifras muestran una utilización sustancialmente mayor—80% frente a solo 63% de quienes ganan menos de cincuenta mil anualmente.
Dónde encaja la IA en la vida diaria
La versatilidad de la IA conversacional se extiende tanto en ámbitos profesionales como personales. Entre los usuarios activos, un abrumador 96% incorpora estas herramientas en contextos laborales, mientras que el 98% las emplea con fines personales.
En entornos profesionales, las aplicaciones principales se agrupan en torno a tres actividades:
Sesiones de lluvia de ideas (62% de los usuarios)
Recolección de información e investigación (60%)
Resolución de problemas y solución de dificultades (58%)
En contextos personales, el patrón refleja el uso en el trabajo con ligeras variaciones:
Generación de ideas relacionadas con intereses (56%)
Investigación de temas desconocidos (49%)
Manejo de desafíos cotidianos (41%)
Midiendo la verdadera dependencia
La cuestión de la dependencia arroja respuestas particularmente reveladoras. Cuando se les pide evaluar su dependencia real de la IA conversacional, nueve de cada diez encuestados reconocen al menos cierto nivel de dependencia. Desglosando esto más a fondo: casi una cuarta parte se describen como completamente dependientes, algo más de un tercio reportan una dependencia muy alta, y otro 31% caracterizan su dependencia como moderada. Es importante destacar que solo uno de cada diez afirma no tener ninguna dependencia.
Un cambio en las prioridades percibidas
Quizás lo más revelador sea que la IA conversacional ahora compite directamente con las plataformas de redes sociales establecidas por la lealtad de la Generación Z. Un cuarto de los encuestados afirmó que abandonaría sus cuentas en redes sociales en lugar de perder el acceso a las herramientas de IA conversacional. Esta preferencia se fortalece entre los demográficos de mayores ingresos, donde el 29% de los Z que ganan más de 100.000 dólares priorizan la IA sobre las plataformas sociales—lo que sugiere que el valor percibido y el costo de oportunidad se correlacionan inversamente con las expectativas de ingresos.
Este cambio generacional refleja una transformación más amplia: lo que comenzó como una tecnología experimental se ha convertido en una infraestructura fundamental para la forma en que los jóvenes adultos trabajan, aprenden y resuelven problemas.
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La generación que no puede vivir sin IA: lo que 1.200 miembros de la Generación Z revelaron sobre la dependencia de la IA conversacional
Una encuesta reciente que examina los hábitos digitales entre los jóvenes adultos pinta un cuadro sorprendente: casi nueve de cada diez miembros de la Generación Z han llegado a estar tan acostumbrados a la IA conversacional que les resulta difícil imaginar un mundo sin ella. Esta dependencia rivaliza—y en algunos casos supera—su apego a las plataformas de redes sociales.
La escala de integración
Cuando AIResumeBuilder.com encuestó a 1.200 adultos de entre 18 y 28 años en diciembre de 2025, los resultados subrayan cómo la IA conversacional se ha entrelazado completamente en las rutinas diarias. Los patrones de comportamiento son inconfundibles: dos de cada cinco jóvenes adultos interactúan con estas herramientas a diario, mientras que siete de cada diez las han utilizado en los últimos treinta días.
Para quienes interactúan regularmente con la IA conversacional, la intensidad del compromiso se intensifica aún más. Casi cuatro de cada diez informan que acceden a estas plataformas varias veces a lo largo de un solo día, y una cuarta parte adicional las usa una vez al día. Esta frecuencia sugiere que la IA conversacional ha pasado de ser una novedad a una necesidad—un cambio que ocurrió de manera notablemente rápida.
Dominio y preferencias de plataformas
El panorama competitivo cuenta su propia historia. Entre los usuarios de la Generación Z, ChatGPT domina con una presencia abrumadora en el mercado, con un 93% habiendo probado la plataforma. La diferencia entre ChatGPT y sus competidores más cercanos se amplía considerablemente: Gemini alcanza un 57% de adopción, mientras que Copilot de Microsoft, Perplexity y Claude quedan muy por detrás con un 28%, 12% y 10% respectivamente.
La demografía moldea los patrones de uso
No todos los jóvenes adultos interactúan de manera igual con la IA conversacional. Los hombres reportan tasas de adopción más altas que las mujeres (75% frente a 66% en uso en el último mes). El nivel de ingresos crea una división aún más marcada: quienes ganan seis cifras muestran una utilización sustancialmente mayor—80% frente a solo 63% de quienes ganan menos de cincuenta mil anualmente.
Dónde encaja la IA en la vida diaria
La versatilidad de la IA conversacional se extiende tanto en ámbitos profesionales como personales. Entre los usuarios activos, un abrumador 96% incorpora estas herramientas en contextos laborales, mientras que el 98% las emplea con fines personales.
En entornos profesionales, las aplicaciones principales se agrupan en torno a tres actividades:
En contextos personales, el patrón refleja el uso en el trabajo con ligeras variaciones:
Midiendo la verdadera dependencia
La cuestión de la dependencia arroja respuestas particularmente reveladoras. Cuando se les pide evaluar su dependencia real de la IA conversacional, nueve de cada diez encuestados reconocen al menos cierto nivel de dependencia. Desglosando esto más a fondo: casi una cuarta parte se describen como completamente dependientes, algo más de un tercio reportan una dependencia muy alta, y otro 31% caracterizan su dependencia como moderada. Es importante destacar que solo uno de cada diez afirma no tener ninguna dependencia.
Un cambio en las prioridades percibidas
Quizás lo más revelador sea que la IA conversacional ahora compite directamente con las plataformas de redes sociales establecidas por la lealtad de la Generación Z. Un cuarto de los encuestados afirmó que abandonaría sus cuentas en redes sociales en lugar de perder el acceso a las herramientas de IA conversacional. Esta preferencia se fortalece entre los demográficos de mayores ingresos, donde el 29% de los Z que ganan más de 100.000 dólares priorizan la IA sobre las plataformas sociales—lo que sugiere que el valor percibido y el costo de oportunidad se correlacionan inversamente con las expectativas de ingresos.
Este cambio generacional refleja una transformación más amplia: lo que comenzó como una tecnología experimental se ha convertido en una infraestructura fundamental para la forma en que los jóvenes adultos trabajan, aprenden y resuelven problemas.