La paradoja que ha sofocado el mercado: cuando una blockchain no sabe quién es
Si preguntáis a los traders en 2025 cuál es el problema de Ethereum, la respuesta no es unificada. Algunos dicen que no compite como reserva de valor como Bitcoin; otros sostienen que no tiene la velocidad de Solana para aplicaciones retail; otros aún notan que no captura fees como Hyperliquid. ¿El resultado? Una posición incómoda, aquella que los analistas han definido como la “vergüenza de la zona gris”.
Los números confirman esta percepción generalizada. En el tercer trimestre de 2025, a pesar de que el precio de ETH rozaba máximos históricos, los ingresos del protocolo se desplomaron un 75% interanual, situándose en solo 39,2 millones de dólares. Para los inversores institucionales acostumbrados a modelos de valoración tradicionales (P/E, DCF), esto es una señal de alarma: ¿el modelo de negocio de Ethereum todavía funciona?
Desde arriba, Bitcoin sigue atrayendo flujos masivos a través de ETF y narrativas geopolíticas de reserva estratégica. Desde abajo, Solana casi monopoliza el crecimiento en los segmentos de mayor frecuencia—pagos, DePIN, AI Agent, memes y aplicaciones de consumo. En medio, Ethereum se encontraba atrapada en un limbo identitario.
La lección histórica: cuando la confianza se transforma en revuelta
Para entender el verdadero problema de Ethereum en 2025, vale la pena recordar un episodio poco conocido de la historia de Singapur: el experimento de Pulau Senang.
En los años 60, Singapur enfrentaba una crisis de orden público con más de 300 pandillas activas y el 6% de la población involucrada. Las autoridades respondieron con medidas severas que llevaron al hacinamiento carcelario. En ese momento, el líder del Workers’ Party propuso una idea utópica: una prisión sin muros, sin alambre de espino, sin guardias armados. La idea era que la confianza y el trabajo digno pudieran redimir incluso a los criminales más peligrosos del mundo.
El director de la prisión Daniel Dutton creía firmemente en este experimento. En la pequeña isla de Pulau Senang, construyó dormitorios, comedores, estructuras hidráulicas. No había nada que impidiera la fuga, solo confianza. La tasa de reincidencia bajó al 5%—un “milagro” según los medios internacionales.
Luego, en julio de 1963, todo colapsó. Los presos, en lugar de demostrar gratitud, se rebelaron. Armados con las mismas herramientas usadas para construir, incendiaron todo. Dutton, que había puesto su fe en la naturaleza humana, fue asesinado.
Ethereum siguió un guion similar. En marzo de 2024, la actualización Dencun (EIP-4844) demolió el “muro económico” entre L1 y L2, ofreciendo espacio de datos casi gratuito a Layer 2. La visión de los desarrolladores principales era ganar-ganar: L2 prosperarían y devolverían valor a la mainnet mediante mayor actividad y quema de tokens.
Pero como los presos de Pulau Senang, las L2 de 2025 no devolvieron gratitud. En cambio, lanzaron una “depredación económica silenciosa”: Base, Arbitrum y otros generaban decenas de miles de dólares en ingresos diarios mientras pagaban a Ethereum L1 solo unos pocos dólares de “alquiler”. La L2 comía la carne, la L1 comía el viento.
La crisis económica: la paradoja del Blob pricing
El mecanismo de precios del Blob, introducido por EIP-4844, tenía una falla fatal. La Base Fee de los Blob era determinada solo por oferta y demanda. Como la oferta de espacio de datos superaba con creces la demanda inicial, el precio se desplomó a 1 wei (0.000000001 Gwei).
Esto significaba que, mientras las transacciones de L2 todavía costaban unos pocos céntimos para el usuario final, L2 pagaba a Ethereum L1 una compensación irrisoria por el uso de la seguridad y del espacio de bloque. El mecanismo de quema de EIP-1559 se volvió ineficaz: menos transacciones se procesaban en L1 (porque migraban a L2), y L2 no quemaba suficiente ETH mediante Blob para compensar.
En el tercer trimestre de 2025, la tasa de inflación anualizada de Ethereum volvió a subir a +0,22%. La narrativa del “activo deflacionista” había muerto. Los inversores empezaron a preguntarse: si Ethereum no es un refugio como Bitcoin, no tiene la velocidad de Solana, y ahora ni siquiera genera un flujo de caja coherente, ¿qué es realmente?
El cambio de paradigma regulatorio: cuando el estado reconoce la realidad
La solución al dilema identitario de Ethereum, irónicamente, vino de las instituciones que la comunidad cripto más despreciaba: el gobierno y las autoridades regulatorias.
En noviembre de 2025, el presidente de la SEC Paul Atkins presentó “Project Crypto”, una hoja de ruta para abandonar el enfoque de “Regulation by Enforcement” y pasar a una clasificación clara basada en la realidad económica. Elemento crucial: Atkins desmintió al predecesor afirmando que “una vez security, siempre security” no es una ley de la naturaleza.
La SEC introdujo la “Token Taxonomy”, reconociendo que las propiedades de un activo digital son fluidas. Un token puede comenzar como security y, cuando la red alcanza un nivel suficiente de descentralización (tal que los poseedores ya no dependen de los “Esenciales Esfuerzos de Gestión” de una entidad centralizada), sale de la jurisdicción del Howey Test.
Ethereum, con más de 1,1 millones de validadores y la red de nodos más distribuida del mundo, fue oficialmente reconocido: ETH no es una security.
En julio de 2025, el Congreso estadounidense aprobó la “Digital Asset Market Clarity Act” (CLARITY Act), que codificó este reconocimiento en ley. La norma asigna los activos “derivados de protocolos blockchain descentralizados”—mencionando explícitamente Bitcoin y Ethereum—a la jurisdicción de la CFTC, no de la SEC. ETH es oficialmente una commodity digital, como oro o divisas extranjeras.
La ley también permite a los bancos registrarse como “corredores de commodities digitales”, lo que significa que en los balances bancarios, ETH ya no es un activo de alto riesgo e indefinido, sino una commodity estándar. Esto abrió la puerta a inversiones institucionales a escala sin precedentes.
La solución técnico-económica: actualización Fusaka
Con la cuestión de la identidad resuelta, queda el problema económico. ¿Cómo hacer que L2 pague tributo a L1 sin sofocar el desarrollo del ecosistema?
La actualización Fusaka del 3 de diciembre de 2025 introdujo dos innovaciones clave:
EIP-7918: Vinculación del precio mínimo del Blob al gas price de L1
La propuesta más significativa desde el punto de vista comercial es EIP-7918, que transformó radicalmente la lógica de precios de los Blob. Anteriormente, el precio podía bajar hasta 1 wei sin límite inferior. EIP-7918 introduce un “precio mínimo” garantizado: el precio mínimo de los Blob ahora está ligado al gas price de la capa de ejecución de L1 (precisamente 1/15.258 del Base Fee de L1).
Esto significa que, mientras la mainnet de Ethereum permanezca congestionada—ya sea por nuevas emisiones, transacciones DeFi o minting de NFT—el Gas Price de L1 subirá automáticamente, aumentando el coste mínimo para comprar espacio de Blob. La L2 ya no puede usar la seguridad de Ethereum casi gratis.
Justo después de la activación, la Base Fee de los Blob aumentó en 15 millones de veces (de 1 wei a 0,01-0,5 Gwei). Para los usuarios de L2, el coste por transacción sigue siendo bajo (alrededor de 0,01 USD), pero para el protocolo Ethereum, los ingresos se multiplicaron por miles.
PeerDAS (EIP-7594): Aumentar la oferta sin comprometer la seguridad
Para evitar que el aumento de precios sofocara el desarrollo de L2, Fusaka introduce simultáneamente PeerDAS (Peer Data Availability Sampling). En lugar de descargar todo el Blob, los nodos ahora muestrean aleatoriamente solo una pequeña parte de los datos para verificar su disponibilidad. Esto reduce la presión en banda y almacenamiento en aproximadamente un 85%.
Esta innovación permite a Ethereum aumentar significativamente la oferta de Blob. El número objetivo de Blob por bloque aumentará gradualmente de 6 a 14 o más.
El nuevo modelo de negocio: seigniorage digital
Con EIP-7918 y PeerDAS, Ethereum ha construido un modelo de negocio que puede definirse como “imposición fiscal B2B basada en servicios de seguridad”:
Estructura vertical:
Capa superior (Layer 2): Base, Optimism, Arbitrum actúan como “distribuidores”, capturando usuarios finales y gestionando transacciones de alta frecuencia
Core (Ethereum L1): Vende dos tipos de commodities:
Espacio de ejecución de alto valor (liquidación de L2, transacciones DeFi complejas)
Espacio de datos de alta capacidad (Blob) para la historia transaccional de L2
Economía del burn: El alquiler pagado por L2 (en ETH) se quema en gran parte, aumentando la escasez para todos los poseedores; una pequeña parte va a los validadores
La espiral virtuosa:
Cuanto más prosperan las L2 → Mayor demanda de Blob → El precio unitario es bajo, pero el volumen es alto y hay un piso → Mayor quema de ETH → ETH se vuelve deflacionario → Mayor seguridad de la red → Atracción de activos de alto valor
Según el analista Yi, la tasa de quema de ETH podría aumentar en 8 veces en 2026 respecto a los niveles pre-Fusaka.
La valoración: un activo híbrido
¿Cómo valorar este nuevo tipo de activo que combina propiedades de commodity, activo de capital y moneda?
Modelo DCF (perspectiva accionarial):
En 2025, 21Shares aplicó un modelo DCF basado en ingresos por fees y quema. Con una tasa de descuento conservadora (15,96%), el valor justo de ETH se calculó en 3.998 USD; con hipótesis más optimistas, en 7.249 USD. Tras Fusaka, el mecanismo de precios garantizado proporciona bases sólidas para proyectar futuros flujos de caja.
Prima monetaria (perspectiva commodity):
ETH es el principal colateral del ecosistema DeFi (TVL superior a 100 mil millones de USD). Es el ancla de confianza para el minting de stablecoins, préstamos, derivados. Con ETF que bloquean ETH (27,6 mil millones de USD en Q3 2025) y reservas corporativas en crecimiento, la liquidez se restringe, otorgando una prima similar al oro.
“Trustware” (Perspectiva institucional):
Ethereum no vende solo potencia de cálculo, sino “finalidad descentralizada e inmutable”. Con la tokenización de RWA, Ethereum L1 pasará de “procesar transacciones” a “proteger activos”. Si Ethereum protege 10.000 mil millones de USD en activos globales, su capitalización de mercado debe ser lo suficientemente grande para resistir un ataque del 51%. La capitalización de Ethereum se vuelve directamente proporcional al valor económico que sostiene.
El posicionamiento competitivo: wholesale vs. retail
Los datos de 2025 muestran una segmentación estructural:
Solana es similar a Visa o Nasdaq: apunta a TPS extremos, latencia mínima, ideal para trading de alta frecuencia, pagos, DePIN.
Ethereum ha evolucionado en un sistema de liquidación como SWIFT o FedWire: no procesa cada transacción individual, sino que se enfoca en “paquetes de liquidación” de L2 que contienen miles de transacciones.
Esta división es la evolución natural de un mercado maduro. Activos de alto valor y baja frecuencia (tokenización de bonos, liquidación transfronteriza) prefieren Ethereum por mayor seguridad; las transacciones de bajo valor y alta frecuencia van a Solana.
En el segmento RWA, considerado el mercado de trillones del futuro, Ethereum domina. BlackRock, Franklin Templeton y otros actores institucionales han construido sus proyectos sobre Ethereum, creyendo que para activos de cientos de millones o miles de millones de dólares, la seguridad prima sobre la velocidad. Diez años de uptime sin interrupciones son el moat más profundo de Ethereum.
Conclusión: el despertar de una pesadilla
En 2025, Ethereum dio un salto arriesgado hacia el modelo de “seigniorage de la economía digital”. Abandonó la ilusión de ser una “computadora mundial” para todos y abrazó el papel de capa de liquidación para activos de alto valor.
La crisis de identidad se resolvió no mediante la búsqueda de una narrativa única, sino mediante el reconocimiento de su naturaleza híbrida: ni simple commodity como Bitcoin, ni plataforma de cálculo como Solana, sino infraestructura de seguridad descentralizada para la economía digital emergente.
Si este modelo resiste la prueba de los hechos en los próximos meses, Ethereum realmente resurgirá de las cenizas de 2025.
Esta página puede contener contenido de terceros, que se proporciona únicamente con fines informativos (sin garantías ni declaraciones) y no debe considerarse como un respaldo por parte de Gate a las opiniones expresadas ni como asesoramiento financiero o profesional. Consulte el Descargo de responsabilidad para obtener más detalles.
ETH 2025: De la crisis de identidad al relanzamiento estratégico
La paradoja que ha sofocado el mercado: cuando una blockchain no sabe quién es
Si preguntáis a los traders en 2025 cuál es el problema de Ethereum, la respuesta no es unificada. Algunos dicen que no compite como reserva de valor como Bitcoin; otros sostienen que no tiene la velocidad de Solana para aplicaciones retail; otros aún notan que no captura fees como Hyperliquid. ¿El resultado? Una posición incómoda, aquella que los analistas han definido como la “vergüenza de la zona gris”.
Los números confirman esta percepción generalizada. En el tercer trimestre de 2025, a pesar de que el precio de ETH rozaba máximos históricos, los ingresos del protocolo se desplomaron un 75% interanual, situándose en solo 39,2 millones de dólares. Para los inversores institucionales acostumbrados a modelos de valoración tradicionales (P/E, DCF), esto es una señal de alarma: ¿el modelo de negocio de Ethereum todavía funciona?
Desde arriba, Bitcoin sigue atrayendo flujos masivos a través de ETF y narrativas geopolíticas de reserva estratégica. Desde abajo, Solana casi monopoliza el crecimiento en los segmentos de mayor frecuencia—pagos, DePIN, AI Agent, memes y aplicaciones de consumo. En medio, Ethereum se encontraba atrapada en un limbo identitario.
La lección histórica: cuando la confianza se transforma en revuelta
Para entender el verdadero problema de Ethereum en 2025, vale la pena recordar un episodio poco conocido de la historia de Singapur: el experimento de Pulau Senang.
En los años 60, Singapur enfrentaba una crisis de orden público con más de 300 pandillas activas y el 6% de la población involucrada. Las autoridades respondieron con medidas severas que llevaron al hacinamiento carcelario. En ese momento, el líder del Workers’ Party propuso una idea utópica: una prisión sin muros, sin alambre de espino, sin guardias armados. La idea era que la confianza y el trabajo digno pudieran redimir incluso a los criminales más peligrosos del mundo.
El director de la prisión Daniel Dutton creía firmemente en este experimento. En la pequeña isla de Pulau Senang, construyó dormitorios, comedores, estructuras hidráulicas. No había nada que impidiera la fuga, solo confianza. La tasa de reincidencia bajó al 5%—un “milagro” según los medios internacionales.
Luego, en julio de 1963, todo colapsó. Los presos, en lugar de demostrar gratitud, se rebelaron. Armados con las mismas herramientas usadas para construir, incendiaron todo. Dutton, que había puesto su fe en la naturaleza humana, fue asesinado.
Ethereum siguió un guion similar. En marzo de 2024, la actualización Dencun (EIP-4844) demolió el “muro económico” entre L1 y L2, ofreciendo espacio de datos casi gratuito a Layer 2. La visión de los desarrolladores principales era ganar-ganar: L2 prosperarían y devolverían valor a la mainnet mediante mayor actividad y quema de tokens.
Pero como los presos de Pulau Senang, las L2 de 2025 no devolvieron gratitud. En cambio, lanzaron una “depredación económica silenciosa”: Base, Arbitrum y otros generaban decenas de miles de dólares en ingresos diarios mientras pagaban a Ethereum L1 solo unos pocos dólares de “alquiler”. La L2 comía la carne, la L1 comía el viento.
La crisis económica: la paradoja del Blob pricing
El mecanismo de precios del Blob, introducido por EIP-4844, tenía una falla fatal. La Base Fee de los Blob era determinada solo por oferta y demanda. Como la oferta de espacio de datos superaba con creces la demanda inicial, el precio se desplomó a 1 wei (0.000000001 Gwei).
Esto significaba que, mientras las transacciones de L2 todavía costaban unos pocos céntimos para el usuario final, L2 pagaba a Ethereum L1 una compensación irrisoria por el uso de la seguridad y del espacio de bloque. El mecanismo de quema de EIP-1559 se volvió ineficaz: menos transacciones se procesaban en L1 (porque migraban a L2), y L2 no quemaba suficiente ETH mediante Blob para compensar.
En el tercer trimestre de 2025, la tasa de inflación anualizada de Ethereum volvió a subir a +0,22%. La narrativa del “activo deflacionista” había muerto. Los inversores empezaron a preguntarse: si Ethereum no es un refugio como Bitcoin, no tiene la velocidad de Solana, y ahora ni siquiera genera un flujo de caja coherente, ¿qué es realmente?
El cambio de paradigma regulatorio: cuando el estado reconoce la realidad
La solución al dilema identitario de Ethereum, irónicamente, vino de las instituciones que la comunidad cripto más despreciaba: el gobierno y las autoridades regulatorias.
En noviembre de 2025, el presidente de la SEC Paul Atkins presentó “Project Crypto”, una hoja de ruta para abandonar el enfoque de “Regulation by Enforcement” y pasar a una clasificación clara basada en la realidad económica. Elemento crucial: Atkins desmintió al predecesor afirmando que “una vez security, siempre security” no es una ley de la naturaleza.
La SEC introdujo la “Token Taxonomy”, reconociendo que las propiedades de un activo digital son fluidas. Un token puede comenzar como security y, cuando la red alcanza un nivel suficiente de descentralización (tal que los poseedores ya no dependen de los “Esenciales Esfuerzos de Gestión” de una entidad centralizada), sale de la jurisdicción del Howey Test.
Ethereum, con más de 1,1 millones de validadores y la red de nodos más distribuida del mundo, fue oficialmente reconocido: ETH no es una security.
En julio de 2025, el Congreso estadounidense aprobó la “Digital Asset Market Clarity Act” (CLARITY Act), que codificó este reconocimiento en ley. La norma asigna los activos “derivados de protocolos blockchain descentralizados”—mencionando explícitamente Bitcoin y Ethereum—a la jurisdicción de la CFTC, no de la SEC. ETH es oficialmente una commodity digital, como oro o divisas extranjeras.
La ley también permite a los bancos registrarse como “corredores de commodities digitales”, lo que significa que en los balances bancarios, ETH ya no es un activo de alto riesgo e indefinido, sino una commodity estándar. Esto abrió la puerta a inversiones institucionales a escala sin precedentes.
La solución técnico-económica: actualización Fusaka
Con la cuestión de la identidad resuelta, queda el problema económico. ¿Cómo hacer que L2 pague tributo a L1 sin sofocar el desarrollo del ecosistema?
La actualización Fusaka del 3 de diciembre de 2025 introdujo dos innovaciones clave:
EIP-7918: Vinculación del precio mínimo del Blob al gas price de L1
La propuesta más significativa desde el punto de vista comercial es EIP-7918, que transformó radicalmente la lógica de precios de los Blob. Anteriormente, el precio podía bajar hasta 1 wei sin límite inferior. EIP-7918 introduce un “precio mínimo” garantizado: el precio mínimo de los Blob ahora está ligado al gas price de la capa de ejecución de L1 (precisamente 1/15.258 del Base Fee de L1).
Esto significa que, mientras la mainnet de Ethereum permanezca congestionada—ya sea por nuevas emisiones, transacciones DeFi o minting de NFT—el Gas Price de L1 subirá automáticamente, aumentando el coste mínimo para comprar espacio de Blob. La L2 ya no puede usar la seguridad de Ethereum casi gratis.
Justo después de la activación, la Base Fee de los Blob aumentó en 15 millones de veces (de 1 wei a 0,01-0,5 Gwei). Para los usuarios de L2, el coste por transacción sigue siendo bajo (alrededor de 0,01 USD), pero para el protocolo Ethereum, los ingresos se multiplicaron por miles.
PeerDAS (EIP-7594): Aumentar la oferta sin comprometer la seguridad
Para evitar que el aumento de precios sofocara el desarrollo de L2, Fusaka introduce simultáneamente PeerDAS (Peer Data Availability Sampling). En lugar de descargar todo el Blob, los nodos ahora muestrean aleatoriamente solo una pequeña parte de los datos para verificar su disponibilidad. Esto reduce la presión en banda y almacenamiento en aproximadamente un 85%.
Esta innovación permite a Ethereum aumentar significativamente la oferta de Blob. El número objetivo de Blob por bloque aumentará gradualmente de 6 a 14 o más.
El nuevo modelo de negocio: seigniorage digital
Con EIP-7918 y PeerDAS, Ethereum ha construido un modelo de negocio que puede definirse como “imposición fiscal B2B basada en servicios de seguridad”:
Estructura vertical:
La espiral virtuosa: Cuanto más prosperan las L2 → Mayor demanda de Blob → El precio unitario es bajo, pero el volumen es alto y hay un piso → Mayor quema de ETH → ETH se vuelve deflacionario → Mayor seguridad de la red → Atracción de activos de alto valor
Según el analista Yi, la tasa de quema de ETH podría aumentar en 8 veces en 2026 respecto a los niveles pre-Fusaka.
La valoración: un activo híbrido
¿Cómo valorar este nuevo tipo de activo que combina propiedades de commodity, activo de capital y moneda?
Modelo DCF (perspectiva accionarial): En 2025, 21Shares aplicó un modelo DCF basado en ingresos por fees y quema. Con una tasa de descuento conservadora (15,96%), el valor justo de ETH se calculó en 3.998 USD; con hipótesis más optimistas, en 7.249 USD. Tras Fusaka, el mecanismo de precios garantizado proporciona bases sólidas para proyectar futuros flujos de caja.
Prima monetaria (perspectiva commodity): ETH es el principal colateral del ecosistema DeFi (TVL superior a 100 mil millones de USD). Es el ancla de confianza para el minting de stablecoins, préstamos, derivados. Con ETF que bloquean ETH (27,6 mil millones de USD en Q3 2025) y reservas corporativas en crecimiento, la liquidez se restringe, otorgando una prima similar al oro.
“Trustware” (Perspectiva institucional): Ethereum no vende solo potencia de cálculo, sino “finalidad descentralizada e inmutable”. Con la tokenización de RWA, Ethereum L1 pasará de “procesar transacciones” a “proteger activos”. Si Ethereum protege 10.000 mil millones de USD en activos globales, su capitalización de mercado debe ser lo suficientemente grande para resistir un ataque del 51%. La capitalización de Ethereum se vuelve directamente proporcional al valor económico que sostiene.
El posicionamiento competitivo: wholesale vs. retail
Los datos de 2025 muestran una segmentación estructural:
Solana es similar a Visa o Nasdaq: apunta a TPS extremos, latencia mínima, ideal para trading de alta frecuencia, pagos, DePIN.
Ethereum ha evolucionado en un sistema de liquidación como SWIFT o FedWire: no procesa cada transacción individual, sino que se enfoca en “paquetes de liquidación” de L2 que contienen miles de transacciones.
Esta división es la evolución natural de un mercado maduro. Activos de alto valor y baja frecuencia (tokenización de bonos, liquidación transfronteriza) prefieren Ethereum por mayor seguridad; las transacciones de bajo valor y alta frecuencia van a Solana.
En el segmento RWA, considerado el mercado de trillones del futuro, Ethereum domina. BlackRock, Franklin Templeton y otros actores institucionales han construido sus proyectos sobre Ethereum, creyendo que para activos de cientos de millones o miles de millones de dólares, la seguridad prima sobre la velocidad. Diez años de uptime sin interrupciones son el moat más profundo de Ethereum.
Conclusión: el despertar de una pesadilla
En 2025, Ethereum dio un salto arriesgado hacia el modelo de “seigniorage de la economía digital”. Abandonó la ilusión de ser una “computadora mundial” para todos y abrazó el papel de capa de liquidación para activos de alto valor.
La crisis de identidad se resolvió no mediante la búsqueda de una narrativa única, sino mediante el reconocimiento de su naturaleza híbrida: ni simple commodity como Bitcoin, ni plataforma de cálculo como Solana, sino infraestructura de seguridad descentralizada para la economía digital emergente.
Si este modelo resiste la prueba de los hechos en los próximos meses, Ethereum realmente resurgirá de las cenizas de 2025.