La relación entre nuestras emociones y la forma en que manejamos el dinero es mucho más profunda de lo que parece. Ejecutivos de grandes plataformas fintech, como SoFi, han estado invirtiendo en discusiones profundas sobre esta intersección crítica. En un episodio reciente de podcast, la institución invitó a la psicóloga financiera Erika Wasserman para desvelar cómo las reacciones emocionales moldean nuestras decisiones monetarias.
Durante la conversación, Wasserman destacó un punto fundamental: comprender tus propias respuestas emocionales ante el dinero es el primer paso para una relación más saludable con las finanzas. La especialista compartió técnicas prácticas para mejorar el diálogo familiar y personal sobre temas financieros, que a menudo se consideran tabú o generan tensión.
Lo que hace que esta intersección sea tan importante es que afecta no solo las decisiones de inversión, sino también cuestiones cotidianas como la planificación de gastos, el ahorro y la comunicación sobre recursos en la familia. Wasserman evidenció que la educación emocional es tan relevante como el conocimiento técnico cuando se trata de finanzas personales.
Para muchos oyentes, la discusión ofreció una perspectiva renovada: en lugar de solo dominar fórmulas e indicadores, es posible —y recomendable— trabajar en la propia inteligencia emocional en torno al dinero. Esta intersección entre lo racional y lo emocional es, por tanto, un espacio de aprendizaje continuo y transformación personal.
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Cómo la intersección entre sentimientos y decisiones financieras impacta tu bienestar
La relación entre nuestras emociones y la forma en que manejamos el dinero es mucho más profunda de lo que parece. Ejecutivos de grandes plataformas fintech, como SoFi, han estado invirtiendo en discusiones profundas sobre esta intersección crítica. En un episodio reciente de podcast, la institución invitó a la psicóloga financiera Erika Wasserman para desvelar cómo las reacciones emocionales moldean nuestras decisiones monetarias.
Durante la conversación, Wasserman destacó un punto fundamental: comprender tus propias respuestas emocionales ante el dinero es el primer paso para una relación más saludable con las finanzas. La especialista compartió técnicas prácticas para mejorar el diálogo familiar y personal sobre temas financieros, que a menudo se consideran tabú o generan tensión.
Lo que hace que esta intersección sea tan importante es que afecta no solo las decisiones de inversión, sino también cuestiones cotidianas como la planificación de gastos, el ahorro y la comunicación sobre recursos en la familia. Wasserman evidenció que la educación emocional es tan relevante como el conocimiento técnico cuando se trata de finanzas personales.
Para muchos oyentes, la discusión ofreció una perspectiva renovada: en lugar de solo dominar fórmulas e indicadores, es posible —y recomendable— trabajar en la propia inteligencia emocional en torno al dinero. Esta intersección entre lo racional y lo emocional es, por tanto, un espacio de aprendizaje continuo y transformación personal.