Irán utiliza la táctica de lanzamientos masivos de drones económicos para obligar a EE. UU. y sus aliados a gastar costosos misiles antiaéreos. Las acciones del país ponen en duda la estabilidad de los sistemas de defensa aérea en la región en un conflicto prolongado. Así lo informa The New York Times, analizando el desarrollo de la operación militar de EE. UU. e Israel contra Irán.



El factor clave, según los expertos, es la discrepancia en los costos. Mientras que los drones kamikaze tipo Shahed-136 de Irán se valoran en $20–50 mil por unidad, un misil Patriot cuesta más de $3 millones en el presupuesto estadounidense.

«Definitivamente, derribar un dron cuesta más que lanzarlo. Es un juego de dinero. La relación entre los costos de un disparo y un intercepto, en el mejor de los casos, es de diez a uno a favor de Irán», cita el periódico las palabras de Artur Erickson, director general del fabricante de drones Hylio.

Las preocupaciones por el agotamiento de las reservas se confirman con cifras. Según el Comando Central de EE. UU. (CENTCOM), en los primeros cinco días del conflicto Irán lanzó más de 500 misiles balísticos y más de 2 mil drones. Aunque muchos de ellos fueron interceptados, tal ritmo genera una carga colosal.
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