Recientemente me topé con una noticia bastante impactante: en Hokkaido, Japón, enfrentaron una tormenta de nieve extrema que paralizó todo el sistema de transporte. Observé los detalles con cuidado y me di cuenta de que los problemas que esto refleja son mucho más graves de lo que parecen en la superficie.



Primero, cuán fuerte fue la nevada. En el distrito central de Sapporo, en 48 horas, la cantidad de nieve alcanzó los 65 centímetros, la mayor desde 1999, y en algunas zonas la acumulación superó el metro. El aeropuerto de New Chitose se vio directamente afectado, cancelando 56 vuelos solo el día 25, dejando a más de 7000 pasajeros atrapados en el aeropuerto durante la noche, y el 26 se cancelaron más de 90 vuelos, con más de 2000 personas retenidas hasta la madrugada del 27. El transporte terrestre fue aún peor: la compañía ferroviaria de Hokkaido suspendió más de 500 trenes de un golpe, afectando los desplazamientos de 130,000 personas. Las filas de taxis superaban las centenas, y algunos pagaron 3000 yenes por un viaje compartido desde el aeropuerto hasta la ciudad, ¡diez veces el precio habitual!

Lo más desesperante fue que los suministros en las tiendas de conveniencia se agotaron, incluso el papel higiénico desapareció, y el aeropuerto no pudo proveer mantas básicas ni agua caliente. Muchos turistas atrapados pasaron la noche envueltos en abrigos sobre el frío suelo. La barrera del idioma también fue un gran problema: muchos turistas chinos quedaron atrapados, pero la mayoría de las anuncios y señalizaciones en el aeropuerto solo estaban en japonés e inglés, por lo que muchos no entendían el estado de sus vuelos, lo que aumentaba su ansiedad.

Lo interesante es que, aunque la Agencia Meteorológica de Japón emitió una advertencia de tormenta de nieve con anticipación, nadie esperaba que la nevada fuera tan rápida y violenta. Los equipos de remoción de nieve del aeropuerto, incluso operando las 24 horas, no pudieron seguir el ritmo de la acumulación, y las pistas no quedaron limpias, por lo que los vuelos no pudieron reanudarse. Mirando en profundidad, en los últimos años, Hokkaido ha sufrido una fuerte fuga de población, con menos jóvenes trabajadores. La mayoría de los equipos de remoción de nieve son personas mayores, cuya fuerza y eficiencia no alcanzan para trabajos tan intensos. La reducción en los ingresos fiscales locales también ha llevado a menos inversión en infraestructura, haciendo que las carreteras y la red eléctrica sean especialmente vulnerables durante las tormentas.

De hecho, el gobierno ha estado advirtiendo constantemente que eviten viajar a Japón, y no es solo por decirlo. Además de esta tormenta de nieve, los riesgos de seguridad en Japón en los últimos tiempos no han sido pocos. Mientras ocurría la nevada, la seguridad en varias regiones también se deterioraba, con un aumento en casos de robos y estafas contra ciudadanos chinos. Sumado a esto, en la zona oeste de Honshu y en Hokkaido, se han registrado terremotos consecutivos, y algunas áreas enfrentan deslizamientos de tierra y colapsos de carreteras como riesgos secundarios. El Ministerio de Relaciones Exteriores y las embajadas en Japón emitieron alertas de seguridad con anticipación para que la gente pudiera evitar estos peligros.

Pero, como siempre, hay quienes hacen oídos sordos a estas advertencias. En realidad, es una mentalidad de suerte la que los impulsa. Muchos piensan: “¿Qué tan probable es que me pase algo así justo ahora?”, y solo quieren ver nieve, disfrutar de onsen o ir de compras, sin prestar atención a los riesgos potenciales. Solo se fijan en las guías turísticas y listas de compras, ignorando alertas meteorológicas, suministros de emergencia y seguros, que son información vital para la supervivencia. Cuando la batería del móvil se agota, el efectivo escasea y no entienden el idioma, todo se vuelve un caos, y terminan aislados y sin ayuda.

Algunos dirán: “Yo tengo seguro de viaje, si pasa algo, la aseguradora me respalda”. Pero, aunque tengas seguro, estar atrapado en el aeropuerto durante varias horas, pasando frío y sin comida, no es nada agradable. El seguro puede cubrir pérdidas económicas, pero no el sufrimiento físico ni psicológico. Frente a desastres naturales, la fuerza individual es demasiado pequeña. Incluso un país considerado “potencia en prevención de desastres” como Japón, tiene dificultades para resistir, y mucho menos los turistas comunes.

Al final, viajar siempre debe basarse en la seguridad. Las advertencias constantes del país para no ir a Japón son una muestra de responsabilidad. No podemos arriesgarnos por impulsos y ponernos en peligro. Solo saliendo sanos y salvos, podremos regresar felices.
Ver original
Esta página puede contener contenido de terceros, que se proporciona únicamente con fines informativos (sin garantías ni declaraciones) y no debe considerarse como un respaldo por parte de Gate a las opiniones expresadas ni como asesoramiento financiero o profesional. Consulte el Descargo de responsabilidad para obtener más detalles.
  • Recompensa
  • Comentar
  • Republicar
  • Compartir
Comentar
Añadir un comentario
Añadir un comentario
Sin comentarios
  • Anclado