
El Return on Investment (ROI) es un indicador que permite evaluar si una inversión compensa, comparando el beneficio neto respecto al coste total. Responde a la pregunta: cuánto gastaste, cuánto ganaste o perdiste realmente y qué proporción de tus costes representa ese resultado.
En finanzas tradicionales, el ROI se utiliza para acciones, fondos y evaluación de proyectos. En Web3, el ROI también se aplica al spot trading, productos de rendimiento y staking, compraventa de NFT, provisión de liquidez como market maker e inversiones en mining rigs o nodes. Al poner todos los costes y el valor final en la misma escala, el ROI permite comparar directamente diferentes estrategias.
La fórmula estándar es: ROI = (Retorno − Coste) ÷ Coste. “Retorno” es el valor actual o realizado total, y “Coste” es el importe realmente invertido.
Ejemplo: compras 100 tokens en un exchange a 2 USDT cada uno (200 USDT en total) y pagas 1 USDT de comisión. Más tarde los vendes a 2,4 USDT cada uno (240 USDT), pagando 1,2 USDT de comisión de venta. Beneficio neto = 240 − 200 − 1 − 1,2 = 37,8 USDT. Coste total = 200 + 1 = 201 USDT. ROI = 37,8 ÷ 201 ≈ 18,8 %.
Al calcular el ROI, incluye también el slippage (diferencia entre precio ejecutado y esperado) y las comisiones on-chain (tasas de red por depósitos o retiros) en tus costes; de lo contrario, sobrestimarás tus resultados.
El ROI en Web3 sirve principalmente para medir la rentabilidad de diferentes estrategias. Permite comparar:
En plataformas como Gate, el ROI facilita la comparación de productos y estrategias en un marco numérico común, evitando depender solo de tasas anualizadas y centrándose en las ganancias realmente obtenidas.
La clave está en registrar el flujo de caja de cada transacción y calcular el ROI de forma sistemática.
Paso 1: registra todos los costes. Incluye el importe de compra, comisiones de plataforma, posibles pérdidas por slippage y gas on-chain por depósitos o retiros. En la página de spot trading de Gate puedes ver importes ejecutados y comisiones; suma todo.
Paso 2: registra los retornos. Si has vendido tus activos, el retorno es el importe de venta menos comisiones de venta; si no has vendido todavía, estima el retorno como “precio actual × cantidad en cartera”, pero márcalo como “no realizado” para distinguirlo de las ganancias efectivas.
Paso 3: calcula beneficio neto y ROI. Beneficio neto = Retorno − Coste; ROI = Beneficio neto ÷ Coste. Haz seguimiento tanto de operaciones individuales como del total acumulado para revisar tu rendimiento.
Paso 4: compara con tus objetivos y toma beneficios. Por ejemplo, fija un ROI objetivo del 10 % por operación y, al alcanzarlo, realiza ventas parciales para evitar que ganancias no realizadas se conviertan en flotantes si el precio cae.
El ROI es un indicador de resultado que refleja la ganancia final respecto al coste en un periodo. El APR (“Annual Percentage Rate”) es el interés anual simple sin capitalización; el APY (“Annual Percentage Yield”) incluye la capitalización.
Ejemplo: un producto de rendimiento muestra un APR del 5 %; con capitalización mensual, el APY será algo superior al 5 %. Pero tu ROI real debe descontar comisiones de plataforma, gas por retiros y el coste de oportunidad de fondos bloqueados. Si rescatas antes y obtienes menos, tu ROI puede ser muy inferior al APY mostrado.
En resumen: APR/APY son tasas anuales estimadas; el ROI es tu resultado real al liquidar. No los confundas.
Un ROI del 10 % en una semana no es lo mismo que un 10 % en un año. Plazos cortos, si se repiten, pueden generar retornos anualizados superiores, pero normalmente implican más riesgo.
Para comparar, muchos anualizan ROIs intermedios, pero eso supone repeticiones proporcionales, lo que rara vez es realista. Desde el punto de vista del riesgo, mayor volatilidad o caídas más profundas implican que, incluso con ROIs iguales, la estabilidad de la estrategia es distinta. Al registrar el tiempo de tenencia (días), máxima caída y uso de apalancamiento junto al ROI, se obtiene una visión más realista.
El objetivo del pronóstico es determinar de antemano qué precios y costes te permitirán alcanzar el ROI deseado.
Paso 1: fija tu objetivo de ROI y periodo de tenencia (por ejemplo, objetivo del 15 %, mantener no más de 30 días).
Paso 2: calcula a posteriori los precios y posiciones necesarios. Considera comisiones y slippage previstos para determinar el precio de venta o nivel de retorno necesario; en la página de órdenes de Gate, usa las herramientas de “trigger price/take-profit price” para fijar tu precio objetivo en el plan de trading.
Paso 3: tras ejecutar, revisa el rendimiento. Registra métricas de cada operación y del acumulado: costes, beneficios netos, días de tenencia, cumplimiento del objetivo y motivos de desviación (por ejemplo, slippage inesperado o noticias de mercado). El objetivo es encontrar métodos repetibles, no perseguir retornos puntuales altos.
Ignorar comisiones y slippage: considerar solo precios de compra y venta sin incluir comisiones de trading o gas sobrestima el ROI.
Confundir periodos de tiempo: comparar un ROI semanal con un APR/APY anual distorsiona las conclusiones.
Contar beneficios no realizados como realizados: las ganancias antes de vender son “no realizadas”; márcalas bien en el cálculo del ROI para no sobrevalorar el rendimiento.
Ignorar el coste de oportunidad: bloquear activos a largo plazo puede parecer positivo, pero si se pierden estrategias de mayor rendimiento en otro sitio, el ROI real no es superior.
Pasar por alto la impermanent loss en market making: contar solo ingresos por comisiones sin tener en cuenta variaciones de precio puede inflar el ROI. La impermanent loss compara mantener tokens frente a proveer liquidez; inclúyela siempre en los cálculos.
Ser demasiado optimista con stablecoins: los stablecoins pueden sufrir riesgos de depeg que afectan el ROI final.
En 2025, las layer-2 networks y sistemas de matching y liquidación más eficientes han reducido los costes medios de transacción, haciendo el cálculo del ROI más predecible; los productos de rendimiento y staking muestran mayor divergencia: bloqueos más largos conviven con mayores recompensas, por lo que los inversores deben tener en cuenta comisiones, periodos de bloqueo y reglas de rescate anticipado al modelar el ROI.
A la vez, la mayor regulación y transparencia hacen que las plataformas detallen mejor las comisiones, facilitando la estimación previa del ROI. Herramientas avanzadas de market making y visualización de estrategias ayudan a equilibrar la impermanent loss con los ingresos por comisiones para combinaciones más sólidas. En general, en vez de perseguir tasas anualizadas altas, cada vez más usuarios comparan estrategias según el ROI de “coste total”.
El ROI es un indicador universal para valorar una inversión: calcúlalo con un enfoque de “coste total”, considerando tiempo y riesgo. En Web3, se aplica en spot trading, productos de rendimiento y staking, NFTs y market making; registra costes, retornos y días de tenencia durante la ejecución, y deja que tus objetivos de ROI guíen la planificación y revisión. APR/APY son tasas cotizadas; el ROI es tu resultado real—no los confundas. Toda actividad financiera conlleva riesgo: invierte siempre dentro de tus posibilidades, con toma de beneficios, stop-loss y diversificación.
Un ROI negativo significa que tu inversión ha perdido dinero. Por ejemplo, si inviertes 1 000 $ y solo recuperas 800 $, el ROI es del −20 %. Es un comportamiento normal del mercado; lo importante es fijar límites de stop-loss para evitar más pérdidas. Los principiantes deben definir siempre el porcentaje máximo de pérdida aceptable antes de invertir.
Principalmente por diferencias en los periodos de cálculo y en los costes incluidos. Algunos usan días de trading, otros días naturales. Algunos solo cuentan la diferencia entre precios de compra y venta; otros incluyen comisiones de trading, gas y otros costes ocultos. Usa un estándar coherente: en Gate, incluye siempre comisiones de plataforma y cargos por retiro para evaluar el retorno real con precisión.
Un 50 % anual es excelente en finanzas tradicionales, pero en cripto depende del contexto. Si el mercado general subió solo un 10 %, superaste al mercado; si subió un 500 %, entonces el 50 % queda por detrás. La calidad de un ROI es relativa: compáralo con la media del sector en el mismo periodo y con tu tolerancia al riesgo, no solo con cifras absolutas.
Esto refleja el equilibrio riesgo-rentabilidad. ROIs altos a corto plazo suelen implicar más riesgo y mayores costes operativos (comisiones acumuladas), mientras que el holding a largo plazo diversifica el riesgo pero los retornos son menos seguros. Adapta tu estrategia a tu perfil de riesgo: inversores conservadores pueden optar por productos de rendimiento fijo como el staking en Gate; los más agresivos pueden probar trading a corto plazo, pero deben controlar estrictamente la pérdida máxima por operación.
Normalmente se debe a diferencias en las comisiones de la plataforma, opciones de leverage, liquidez y precios de ejecución. En plataformas con comisiones más altas, parte de los retornos se reduce; usar apalancamiento amplifica tanto riesgos como beneficios. Elige plataformas como Gate, con comisiones transparentes y buena liquidez, e incluye siempre todos los costes al calcular el ROI para comparar entre plataformas con precisión.


