Cerca de fin de 2025, el reconocido analista de Wall Street Tom Lee vuelve a lanzar una predicción alcista, considerando que el precio de Bitcoin aún podría superar los 100,000 dólares antes de fin de año. Sin embargo, el mercado actual enfrenta dos grandes resistencias sustanciales: el indicador Chaikin Money Flow, que rastrea los movimientos de grandes fondos, se mantiene en negativo, lo que indica que el capital institucional sigue saliendo; al mismo tiempo, el volumen diario de ventas de los holders a largo plazo en el último mes se ha disparado un 185%, pasando de aproximadamente 97,800 BTC diarios a casi 279,000 BTC, generando una presión vendedora constante.
El análisis señala que, en ausencia de nuevos fondos entrando, la única vía realista para que Bitcoin supere los 100,000 dólares es desencadenar una gran compresión de cortos (Short Squeeze). Esto requiere que el precio primero supere con fuerza una resistencia clave cerca de 97,200 dólares, lo que podría activar liquidaciones de apalancamiento en cortos por hasta 3,41 mil millones de dólares. El éxito o fracaso de esta predicción ya no depende únicamente de los fundamentos, sino que se convierte en un juego de oferta y demanda en el mercado de derivados.
La apuesta de fin de año de Tom Lee: cuando las predicciones optimistas chocan con datos fríos
A medida que 2025 entra en sus últimas semanas, el mercado de criptomonedas parece estar atrapado en una consolidación agotadora. Tras meses de oscilaciones en niveles altos, el impulso del precio de Bitcoin se ha debilitado claramente, decepcionando a muchos inversores que esperaban un “movimiento navideño” a fin de año. En este contexto de cautela, Tom Lee, cofundador de Fundstrat Global Advisors, vuelve a estar en el centro de atención. En una entrevista en CNBC, reiteró una visión bastante audaz: que el precio de Bitcoin todavía tiene la posibilidad, antes de que suene la campana de fin de año, de alcanzar e incluso superar la barrera psicológica de 100,000 dólares.
Tom Lee no es un novato en el mundo de las criptomonedas, y sus predicciones anteriores le han dado cierta notoriedad en el mercado. Sin embargo, el momento de esta predicción es especialmente delicado. A simple vista, el mercado no muestra señales de una inminente nueva tendencia alcista. Por el contrario, una serie de datos on-chain y de derivados apuntan en dirección opuesta: el mercado está dominado por fondos débiles y una fuerte presión interna de venta. La predicción de Lee parece más una extrapolación audaz basada en una estructura de mercado específica, en un momento en que la mayoría espera que la tendencia sea conservadora. No se trata de un relato sobre flujos de fondos en ETFs spot o cambios en políticas macroeconómicas, sino de una apuesta precisa en un mercado de derivados con posiciones extremadamente distorsionadas, que podrían desencadenar una subida “mecánica” sin depender de nuevos compradores.
Entender esta predicción requiere reconocer que, en un mercado de criptomonedas altamente financiero, los movimientos a corto plazo están dominados por apalancamiento y emociones, no solo por oferta y demanda de activos. Cuando la estructura del mercado presenta desequilibrios extremos, como un apalancamiento en cortos excesivo, incluso una debilidad en los fundamentos puede ser contrarrestada por una ruptura técnica que desencadene una reacción en cadena, impulsando los precios rápidamente al alza. La apuesta de Lee se basa en esta posibilidad. Más que una valoración del valor intrínseco de Bitcoin, su predicción es una apuesta precisa sobre la vulnerabilidad de la estructura actual del mercado de derivados. Con el fin de año acercándose, el momento de esta gran apuesta se acerca, y su éxito dependerá completamente de si ciertos niveles clave pueden ser superados de manera efectiva.
Doble resistencia: ¿cómo frenan la salida de capital y las ventas “de diamante” el potencial alcista?
Para entender los desafíos que enfrenta la predicción de Lee, primero hay que analizar las dos fuerzas sustanciales en juego en el mercado. Estas fuerzas, una proveniente de fondos institucionales que dudan fuera del mercado y otra de los holders más firmes dentro, conforman una barrera difícil de superar para cualquier movimiento alcista.
La primera resistencia está relacionada con el flujo de capital. A través del indicador Chaikin Money Flow, que rastrea las entradas y salidas de grandes fondos, podemos ver claramente la actitud cautelosa de los institucionales. Entre el 17 y el 23 de diciembre, este indicador mostró una divergencia preocupante: aunque el precio de Bitcoin subía ligeramente, el CMF seguía en tendencia a la baja. Este patrón de “precio en alza con volumen en baja” suele considerarse una señal bajista, indicando que los grandes participantes están reduciendo su exposición en lugar de aumentar su inversión. Aunque tras una caída en diciembre 21, el CMF mostró un rebote del 68%, nunca volvió a situarse por encima del eje cero, confirmando que el flujo neto de capital sigue siendo débil. En resumen, el mercado necesita dinero real para avanzar, pero actualmente los fondos institucionales parecen estar en modo de espera o incluso retirándose silenciosamente.
Si la salida de capital reduce el impulso alcista, la segunda resistencia proviene de la base interna del mercado. Los holders a largo plazo, conocidos en la comunidad como “manos de diamante”, son aquellos que han mantenido Bitcoin durante más de 155 días. Los datos históricos muestran que estos inversores suelen comenzar a vender en las últimas fases del ciclo, cerca del pico del mercado alcista. Por ello, su comportamiento es un indicador clave para determinar en qué etapa se encuentra el mercado.
Datos clave sobre la presión de venta de los holders a largo plazo
Volumen de venta inicial (23 de noviembre): aproximadamente 97,800 BTC diarios
Volumen de venta actual (23 de diciembre): cerca de 279,000 BTC diarios
Incremento en ventas: 185%
Interpretación: La variación neta en las posiciones de los holders a largo plazo sigue siendo negativa, y la velocidad de venta se ha acelerado, indicando que los inversores más firmes están realizando ganancias o reequilibrando sus carteras a gran escala.
El volumen diario de ventas en un mes se ha disparado un 185%, una señal fuerte que no se puede ignorar. Esto implica que los inversores más estables y pacientes están transfiriendo sus posiciones a traders a corto plazo o a nuevos inversores. Este cambio en la estructura de las tenencias suele acompañarse de mayor volatilidad y presión vendedora en niveles superiores. Cuando “el dinero inteligente” decide salir y los nuevos fondos no logran entrar, cualquier intento de subir el precio enfrentará una resistencia vendedora significativa. La combinación de estas dos fuerzas —capital externo débil y ventas internas masivas— hace que sea muy difícil que Bitcoin suba de forma sostenida solo con la demanda natural del mercado. Esta es la razón principal por la que muchos desconfían de la predicción optimista de Lee.
La única esperanza: cómo puede desencadenarse una “racha de liquidaciones” en Bitcoin
A pesar de las dos resistencias, los mercados siempre tienen sorpresas. La predicción de Lee no se basa en lógica fundamental tradicional, sino en un fenómeno propio del mercado de derivados: la compresión de cortos, o “Short Squeeze”. Este escenario no requiere que la Reserva Federal cambie de política, que los ETFs tengan flujos netos masivos, o que los holders dejen de vender. Solo necesita que las posiciones de apalancamiento en cortos acumuladas en el mercado sean demostrablemente erróneas.
La estructura actual del mercado de derivados de Bitcoin crea las condiciones para una posible racha de liquidaciones. Al analizar los mapas de liquidaciones en las principales plataformas, se observa un desequilibrio notable: las liquidaciones de cortos acumuladas alcanzan aproximadamente 34,1 mil millones de dólares, mientras que las de largos son unos 21,4 mil millones. Esto significa que más del 60% del apalancamiento está en cortos, apostando a que el precio no subirá. Este sesgo extremo hace que el mercado sea muy vulnerable. Si el precio empieza a subir, estos cortos enfrentan la necesidad de añadir margen o ser liquidados, lo que a su vez genera órdenes de compra que impulsan aún más el precio. La liquidación de cortos en masa crea un efecto de retroalimentación positiva: al activarse la primera liquidación, se ejecuta una orden de compra que eleva el precio, provocando la liquidación de otros cortos en niveles superiores, en una especie de efecto dominó.
Este proceso puede entenderse como: cuando el precio sube y activa la primera línea de liquidación de cortos, el sistema ejecuta automáticamente compras para cerrar esas posiciones. Esa compra adicional impulsa el precio aún más, activando nuevas liquidaciones en niveles superiores, y así sucesivamente, generando un efecto en cadena. En los rápidos movimientos alcistas de principios de 2023 y mediados de 2024, ya se han visto estas “subidas mecánicas” impulsadas por liquidaciones. Desde un punto de vista teórico, Bitcoin puede subir sin necesidad de nuevos compradores, simplemente forzando a los cortos a rendirse. La predicción de Lee de llegar a 100,000 dólares se basa en esta dinámica. La concentración de cortos en niveles clave actúa como un combustible preinstalado en la ruta al alza, listo para ser encendido con un solo disparo.
Niveles clave para la ruptura: superar los 97,200 dólares para vislumbrar los 100,000 dólares
¿Y dónde está ese “disparador”? La ruptura de ciertos niveles técnicos y de liquidación es esencial para activar la racha alcista. Para los traders, entender estos niveles es más útil que simplemente preguntarse si Lee tiene razón.
El primer nivel a superar está cerca de 91,200 dólares. Es una resistencia inicial; si se logra una ruptura efectiva en el marco diario y se mantiene, se comenzará a limpiar la posición de cortos con menor apalancamiento y stops ajustados. Esto no provocará un tsunami, pero mejorará la estructura técnica a corto plazo, atrayendo a traders de tendencia y acumulando energía para avanzar hacia niveles más importantes.
El nivel decisivo está en 97,200 dólares. Desde mediados de noviembre de 2025, este nivel ha funcionado como una resistencia sólida, formando una barrera técnica fuerte. Además, los datos de liquidaciones muestran que en esta zona se concentra la mayor cantidad de apalancamiento en cortos, en un “polvorín” que, si se rompe con fuerza, puede desencadenar una gran liquidación en masa. Si Bitcoin logra superar con volumen y fuerza los 97,200 dólares, la mayoría de los cortos, con un valor total cercano a 3,41 mil millones de dólares, estarán en riesgo de liquidación. La cadena de liquidaciones en masa puede activarse rápidamente. En este escenario, el mercado impulsado por compras forzadas puede ignorar indicadores débiles como el CMF y las ventas de los holders a largo plazo, y en cuestión de horas, dispararse hacia el siguiente objetivo psicológico: 103,800 dólares.
Por otro lado, si Bitcoin no logra recuperar con eficacia los 91,200 dólares, o si continúa en un rango estrecho (por ejemplo, entre 88,000 y 91,000 dólares) con tendencia a la baja, las dos resistencias principales volverán a dominar. La debilidad del capital externo y las ventas internas persistentes agotarán la paciencia del mercado, posiblemente llevando la estructura de posiciones a favor de los cortos. En ese caso, la racha de liquidaciones no se activará, y la predicción de Lee de llegar a 100,000 dólares a fin de año se volverá inalcanzable. Por ello, los participantes del mercado no deberían obsesionarse con la predicción en sí, sino seguir de cerca cómo evoluciona el precio en los niveles clave de 91,200 y 97,200 dólares. El mercado se encuentra en una encrucijada: o se impulsa al alza y liquida cortos, o se consolida a la baja y espera un nuevo catalizador. La apuesta de Lee dependerá de si estos niveles pueden ser superados con éxito.
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Tom Lee predice que Bitcoin superará los 100,000 dólares a finales de 2025: solo queda esperar la "cobertura corta"
Cerca de fin de 2025, el reconocido analista de Wall Street Tom Lee vuelve a lanzar una predicción alcista, considerando que el precio de Bitcoin aún podría superar los 100,000 dólares antes de fin de año. Sin embargo, el mercado actual enfrenta dos grandes resistencias sustanciales: el indicador Chaikin Money Flow, que rastrea los movimientos de grandes fondos, se mantiene en negativo, lo que indica que el capital institucional sigue saliendo; al mismo tiempo, el volumen diario de ventas de los holders a largo plazo en el último mes se ha disparado un 185%, pasando de aproximadamente 97,800 BTC diarios a casi 279,000 BTC, generando una presión vendedora constante.
El análisis señala que, en ausencia de nuevos fondos entrando, la única vía realista para que Bitcoin supere los 100,000 dólares es desencadenar una gran compresión de cortos (Short Squeeze). Esto requiere que el precio primero supere con fuerza una resistencia clave cerca de 97,200 dólares, lo que podría activar liquidaciones de apalancamiento en cortos por hasta 3,41 mil millones de dólares. El éxito o fracaso de esta predicción ya no depende únicamente de los fundamentos, sino que se convierte en un juego de oferta y demanda en el mercado de derivados.
La apuesta de fin de año de Tom Lee: cuando las predicciones optimistas chocan con datos fríos
A medida que 2025 entra en sus últimas semanas, el mercado de criptomonedas parece estar atrapado en una consolidación agotadora. Tras meses de oscilaciones en niveles altos, el impulso del precio de Bitcoin se ha debilitado claramente, decepcionando a muchos inversores que esperaban un “movimiento navideño” a fin de año. En este contexto de cautela, Tom Lee, cofundador de Fundstrat Global Advisors, vuelve a estar en el centro de atención. En una entrevista en CNBC, reiteró una visión bastante audaz: que el precio de Bitcoin todavía tiene la posibilidad, antes de que suene la campana de fin de año, de alcanzar e incluso superar la barrera psicológica de 100,000 dólares.
Tom Lee no es un novato en el mundo de las criptomonedas, y sus predicciones anteriores le han dado cierta notoriedad en el mercado. Sin embargo, el momento de esta predicción es especialmente delicado. A simple vista, el mercado no muestra señales de una inminente nueva tendencia alcista. Por el contrario, una serie de datos on-chain y de derivados apuntan en dirección opuesta: el mercado está dominado por fondos débiles y una fuerte presión interna de venta. La predicción de Lee parece más una extrapolación audaz basada en una estructura de mercado específica, en un momento en que la mayoría espera que la tendencia sea conservadora. No se trata de un relato sobre flujos de fondos en ETFs spot o cambios en políticas macroeconómicas, sino de una apuesta precisa en un mercado de derivados con posiciones extremadamente distorsionadas, que podrían desencadenar una subida “mecánica” sin depender de nuevos compradores.
Entender esta predicción requiere reconocer que, en un mercado de criptomonedas altamente financiero, los movimientos a corto plazo están dominados por apalancamiento y emociones, no solo por oferta y demanda de activos. Cuando la estructura del mercado presenta desequilibrios extremos, como un apalancamiento en cortos excesivo, incluso una debilidad en los fundamentos puede ser contrarrestada por una ruptura técnica que desencadene una reacción en cadena, impulsando los precios rápidamente al alza. La apuesta de Lee se basa en esta posibilidad. Más que una valoración del valor intrínseco de Bitcoin, su predicción es una apuesta precisa sobre la vulnerabilidad de la estructura actual del mercado de derivados. Con el fin de año acercándose, el momento de esta gran apuesta se acerca, y su éxito dependerá completamente de si ciertos niveles clave pueden ser superados de manera efectiva.
Doble resistencia: ¿cómo frenan la salida de capital y las ventas “de diamante” el potencial alcista?
Para entender los desafíos que enfrenta la predicción de Lee, primero hay que analizar las dos fuerzas sustanciales en juego en el mercado. Estas fuerzas, una proveniente de fondos institucionales que dudan fuera del mercado y otra de los holders más firmes dentro, conforman una barrera difícil de superar para cualquier movimiento alcista.
La primera resistencia está relacionada con el flujo de capital. A través del indicador Chaikin Money Flow, que rastrea las entradas y salidas de grandes fondos, podemos ver claramente la actitud cautelosa de los institucionales. Entre el 17 y el 23 de diciembre, este indicador mostró una divergencia preocupante: aunque el precio de Bitcoin subía ligeramente, el CMF seguía en tendencia a la baja. Este patrón de “precio en alza con volumen en baja” suele considerarse una señal bajista, indicando que los grandes participantes están reduciendo su exposición en lugar de aumentar su inversión. Aunque tras una caída en diciembre 21, el CMF mostró un rebote del 68%, nunca volvió a situarse por encima del eje cero, confirmando que el flujo neto de capital sigue siendo débil. En resumen, el mercado necesita dinero real para avanzar, pero actualmente los fondos institucionales parecen estar en modo de espera o incluso retirándose silenciosamente.
Si la salida de capital reduce el impulso alcista, la segunda resistencia proviene de la base interna del mercado. Los holders a largo plazo, conocidos en la comunidad como “manos de diamante”, son aquellos que han mantenido Bitcoin durante más de 155 días. Los datos históricos muestran que estos inversores suelen comenzar a vender en las últimas fases del ciclo, cerca del pico del mercado alcista. Por ello, su comportamiento es un indicador clave para determinar en qué etapa se encuentra el mercado.
Datos clave sobre la presión de venta de los holders a largo plazo
El volumen diario de ventas en un mes se ha disparado un 185%, una señal fuerte que no se puede ignorar. Esto implica que los inversores más estables y pacientes están transfiriendo sus posiciones a traders a corto plazo o a nuevos inversores. Este cambio en la estructura de las tenencias suele acompañarse de mayor volatilidad y presión vendedora en niveles superiores. Cuando “el dinero inteligente” decide salir y los nuevos fondos no logran entrar, cualquier intento de subir el precio enfrentará una resistencia vendedora significativa. La combinación de estas dos fuerzas —capital externo débil y ventas internas masivas— hace que sea muy difícil que Bitcoin suba de forma sostenida solo con la demanda natural del mercado. Esta es la razón principal por la que muchos desconfían de la predicción optimista de Lee.
La única esperanza: cómo puede desencadenarse una “racha de liquidaciones” en Bitcoin
A pesar de las dos resistencias, los mercados siempre tienen sorpresas. La predicción de Lee no se basa en lógica fundamental tradicional, sino en un fenómeno propio del mercado de derivados: la compresión de cortos, o “Short Squeeze”. Este escenario no requiere que la Reserva Federal cambie de política, que los ETFs tengan flujos netos masivos, o que los holders dejen de vender. Solo necesita que las posiciones de apalancamiento en cortos acumuladas en el mercado sean demostrablemente erróneas.
La estructura actual del mercado de derivados de Bitcoin crea las condiciones para una posible racha de liquidaciones. Al analizar los mapas de liquidaciones en las principales plataformas, se observa un desequilibrio notable: las liquidaciones de cortos acumuladas alcanzan aproximadamente 34,1 mil millones de dólares, mientras que las de largos son unos 21,4 mil millones. Esto significa que más del 60% del apalancamiento está en cortos, apostando a que el precio no subirá. Este sesgo extremo hace que el mercado sea muy vulnerable. Si el precio empieza a subir, estos cortos enfrentan la necesidad de añadir margen o ser liquidados, lo que a su vez genera órdenes de compra que impulsan aún más el precio. La liquidación de cortos en masa crea un efecto de retroalimentación positiva: al activarse la primera liquidación, se ejecuta una orden de compra que eleva el precio, provocando la liquidación de otros cortos en niveles superiores, en una especie de efecto dominó.
Este proceso puede entenderse como: cuando el precio sube y activa la primera línea de liquidación de cortos, el sistema ejecuta automáticamente compras para cerrar esas posiciones. Esa compra adicional impulsa el precio aún más, activando nuevas liquidaciones en niveles superiores, y así sucesivamente, generando un efecto en cadena. En los rápidos movimientos alcistas de principios de 2023 y mediados de 2024, ya se han visto estas “subidas mecánicas” impulsadas por liquidaciones. Desde un punto de vista teórico, Bitcoin puede subir sin necesidad de nuevos compradores, simplemente forzando a los cortos a rendirse. La predicción de Lee de llegar a 100,000 dólares se basa en esta dinámica. La concentración de cortos en niveles clave actúa como un combustible preinstalado en la ruta al alza, listo para ser encendido con un solo disparo.
Niveles clave para la ruptura: superar los 97,200 dólares para vislumbrar los 100,000 dólares
¿Y dónde está ese “disparador”? La ruptura de ciertos niveles técnicos y de liquidación es esencial para activar la racha alcista. Para los traders, entender estos niveles es más útil que simplemente preguntarse si Lee tiene razón.
El primer nivel a superar está cerca de 91,200 dólares. Es una resistencia inicial; si se logra una ruptura efectiva en el marco diario y se mantiene, se comenzará a limpiar la posición de cortos con menor apalancamiento y stops ajustados. Esto no provocará un tsunami, pero mejorará la estructura técnica a corto plazo, atrayendo a traders de tendencia y acumulando energía para avanzar hacia niveles más importantes.
El nivel decisivo está en 97,200 dólares. Desde mediados de noviembre de 2025, este nivel ha funcionado como una resistencia sólida, formando una barrera técnica fuerte. Además, los datos de liquidaciones muestran que en esta zona se concentra la mayor cantidad de apalancamiento en cortos, en un “polvorín” que, si se rompe con fuerza, puede desencadenar una gran liquidación en masa. Si Bitcoin logra superar con volumen y fuerza los 97,200 dólares, la mayoría de los cortos, con un valor total cercano a 3,41 mil millones de dólares, estarán en riesgo de liquidación. La cadena de liquidaciones en masa puede activarse rápidamente. En este escenario, el mercado impulsado por compras forzadas puede ignorar indicadores débiles como el CMF y las ventas de los holders a largo plazo, y en cuestión de horas, dispararse hacia el siguiente objetivo psicológico: 103,800 dólares.
Por otro lado, si Bitcoin no logra recuperar con eficacia los 91,200 dólares, o si continúa en un rango estrecho (por ejemplo, entre 88,000 y 91,000 dólares) con tendencia a la baja, las dos resistencias principales volverán a dominar. La debilidad del capital externo y las ventas internas persistentes agotarán la paciencia del mercado, posiblemente llevando la estructura de posiciones a favor de los cortos. En ese caso, la racha de liquidaciones no se activará, y la predicción de Lee de llegar a 100,000 dólares a fin de año se volverá inalcanzable. Por ello, los participantes del mercado no deberían obsesionarse con la predicción en sí, sino seguir de cerca cómo evoluciona el precio en los niveles clave de 91,200 y 97,200 dólares. El mercado se encuentra en una encrucijada: o se impulsa al alza y liquida cortos, o se consolida a la baja y espera un nuevo catalizador. La apuesta de Lee dependerá de si estos niveles pueden ser superados con éxito.