¿Convertir el peligro en oportunidad? MSCI aplaza la exclusión de la empresa de activos digitales, y las acciones de Strategy suben un 5% tras la campana

El principal proveedor mundial de índices MSCI anunció el martes que suspenderá temporalmente la implementación de una propuesta que podría excluir a las empresas de tesorería de activos digitales de sus índices globales, lo que significa que empresas como Strategy, que posee más de 60 mil millones de dólares en Bitcoin, podrán permanecer temporalmente en el “club”. Esta decisión impulsó directamente un aumento de aproximadamente el 5% en el precio de las acciones de Strategy en las operaciones posteriores al cierre, recuperando las pérdidas del día. La medida alivió temporalmente las preocupaciones del mercado sobre la posible salida de fondos pasivos por valor de miles de millones de dólares, pero MSCI también indicó que iniciará una revisión más amplia de las “empresas no operativas”, sembrando las semillas para posibles ajustes regulatorios futuros.

La suspensión de MSCI: un paréntesis en la lucha por la inclusión en los índices

Para los inversores que siguen de cerca la intersección entre criptomonedas y finanzas tradicionales, la revisión de la elegibilidad de MSCI en principios de 2026 ha sido sin duda una tensa y emocionante lucha de poder. El martes, esta batalla alcanzó un paréntesis temporal: MSCI declaró oficialmente que, en lo que respecta a las llamadas empresas de tesorería de activos digitales, mantendrá “temporalmente” el método actual de tratamiento en sus índices. Esta decisión responde directamente a una propuesta radical presentada en octubre del año pasado, que sugería excluir de la serie de índices de mercados globales de MSCI a las empresas con más del 50% de sus activos en activos digitales en su balance — conocidas como DATCOs.

El origen de esta revisión se remonta a la insistencia de MSCI en los principios básicos que rigen la composición de sus índices. La preocupación central de la compañía es que empresas como Strategy y BitMine parecen tener actividades comerciales más similares a fondos de inversión pasivos que a empresas operativas tradicionales. Según las reglas de MSCI para la construcción de índices, las empresas de inversión en sí mismas no califican para ser incluidas en sus principales índices bursátiles. Por ello, en un documento de consulta de octubre pasado, MSCI propuso establecer una línea roja “de una vez por todas”: las empresas con más del 50% de sus activos en activos digitales serían excluidas. Este estándar colocó en la lista de potenciales exclusiones a decenas de empresas, incluyendo a Strategy.

La reacción del mercado a esta propuesta fue rápida y contundente. Como la mayor empresa de tesorería de activos digitales, Strategy ha soportado una presión significativa en el último año, con una caída cercana al 60%. La exclusión por parte de MSCI, o de otros índices principales como Nasdaq 100 o MSCI USA, implicaría que los ETF y los inversores institucionales que siguen estos índices tendrían que vender sus acciones. Analistas de JPMorgan advirtieron que solo la exclusión por parte de MSCI podría provocar una salida de fondos pasivos de hasta 2.8 mil millones de dólares de Strategy, y si otros proveedores de índices siguieran el ejemplo, la salida sería aún mayor. Por ello, la noticia de la “suspensión” del martes hizo que las acciones de Strategy subieran aproximadamente un 4.36% en las operaciones posteriores al cierre, revertiendo la caída del 4% del día, y mostrando un alivio evidente en el mercado.

No obstante, la declaración de MSCI fue cautelosa en su redacción, dejando espacio para maniobras futuras. La declaración afirmó claramente que, “temporalmente, las empresas DATCOs que en la lista preliminar de MSCI tengan una participación en activos digitales del 50% o más, mantendrán su tratamiento en los índices en su forma actual”. La palabra “temporal” y “actual” indican que esto no es una decisión definitiva, sino una pausa estratégica. MSCI reconoció que necesita consultar más con los participantes del mercado para distinguir entre las empresas puramente de inversión y aquellas que mantienen activos digitales como parte de su operación principal. Christopher Harvey, director de estrategia de acciones y carteras en CIBC Capital Markets, comentó de manera precisa: “Por ahora, se quedan. Pero MSCI no ha cerrado la puerta”.

Crisis y punto de inflexión: la batalla por la defensa de Strategy

  • Fecha de propuesta: octubre de 2025, MSCI inicia consulta proponiendo excluir DATCOs.
  • Criterio de revisión: activos digitales ≥ 50% del total.
  • Número potencial de empresas afectadas: de 39 empresas clasificadas como DATCOs, 18 ya son componentes de índices MSCI y enfrentan exclusión; las demás perderán la posibilidad de ser incluidas en el futuro.
  • Oposición clave: una carta de 12 páginas firmada por Michael Saylor, presidente de Strategy, que califica el estándar de “arbitrario”, “engañoso” y “perjudicial”.
  • Riesgo de salida de fondos (estimado por JPMorgan): solo la exclusión por MSCI podría provocar una salida de fondos pasivos de hasta 2.8 mil millones de dólares de Strategy.
  • Reacción inmediata del mercado: tras el anuncio, las acciones de Strategy subieron aproximadamente un 5% en el after-hours, recuperando las pérdidas del día.

La defensa de los DATCOs: ¿herramienta de inversión o empresa operativa?

La decisión de MSCI de suspender temporalmente no refleja un cambio en su juicio inicial, sino que responde a la presión del mercado que ha llevado a MSCI a hacer una pausa y reevaluar esta categoría emergente y compleja. En su declaración, MSCI admitió que los comentarios recibidos “destacan las preocupaciones de los inversores institucionales, quienes señalan que algunos DATCOs muestran características similares a fondos de inversión”. Pero también se señaló que clasificar estas empresas simplemente como entidades de inversión puede ser demasiado simplista, ignorando las particularidades de sus modelos de negocio.

El personaje central en esta discusión, Michael Saylor, cofundador y presidente de Strategy, se ha convertido en el principal defensor. En una carta de 12 páginas enviada a MSCI en diciembre pasado, Saylor construyó un argumento sólido y lógico. Primero, criticó la arbitrariedad del umbral del 50%, señalando que “trata de manera desigual a las empresas con negocios en activos digitales”. Preguntó: ¿por qué empresas con balances llenos de reservas de petróleo, madera o oro no enfrentan un análisis similar? Esta comparación revela la brecha en la percepción contable y regulatoria entre activos tradicionales y digitales.

En segundo lugar, Saylor enfatizó la “naturaleza operativa” del negocio de Strategy. Considera que las adquisiciones, tenencias y seguridad de Bitcoin constituyen una estrategia activa y compleja, no una inversión pasiva. Esto incluye el desarrollo de estrategias financieras relacionadas, la creación de soluciones de software empresarial para la red de Bitcoin (aunque esta parte de los ingresos sea mínima), y la construcción de un ecosistema completo alrededor de Bitcoin. Saylor afirma: “Ningún vehículo pasivo o holding puede hacer lo que estamos haciendo. La clasificación en índices no nos define”. Su argumento busca separar a Strategy del marco de “empresa de inversión”, reubicándola como una compañía innovadora de tecnología con Bitcoin como activo estratégico principal.

Otra empresa de tesorería de Bitcoin, Strive, también se sumó a la defensa. Fundada por el ex candidato presidencial Vivek Ramaswamy, en una carta pública expresó que la resolución del martes fue una “gran victoria”, especialmente en un escenario en el que “las probabilidades estaban en nuestra contra”. La defensa colectiva de estas empresas envió un mensaje claro a MSCI y al mercado: los DATCOs son un modelo de negocio único, sin precedentes, y no se puede aplicar una clasificación tradicional. La adopción de diferentes normas contables en todo el mundo (como la valoración a valor razonable en EE. UU. frente a otros países que exigen valor en costo) también revela que el umbral global propuesto por MSCI tiene fallas metodológicas y no puede aplicarse de manera justa.

Impacto en el mercado: un respiro a corto plazo y una incertidumbre a largo plazo

La suspensión de MSCI ha dado a Strategy y a empresas similares un valioso respiro, con un impacto inmediato y multifacético. El efecto más directo se refleja en el precio de sus acciones. Tras un año de caída, cualquier noticia que pueda evitar una venta pasiva masiva es vista como positiva. La subida del 5% en el after-hours, aunque no revierta la tendencia bajista a largo plazo, envía una señal clara: la inclusión en índices es un pilar fundamental para la valoración de estas empresas. Si esa base se elimina, sus precios podrían enfrentarse a una mayor prima o descuento respecto a su valor en activos digitales.

Para los inversores que poseen acciones de estas empresas, especialmente aquellos que las ven como “proxy” de Bitcoin, la incertidumbre a corto plazo se reduce. No tienen que enfrentarse inmediatamente a una oleada de ventas impulsadas por la reestructuración de índices, que no reflejan los fundamentos. Esto también da tiempo a empresas como Strategy para seguir comunicando su narrativa y, quizás, ajustar sus negocios (aunque en un espacio limitado) para reducir la categoría de “empresa de inversión”. Sin embargo, la sombra a largo plazo no desaparece. MSCI dejó claro que iniciará una revisión más amplia de las “empresas no operativas”, lo que implica que en el futuro podrían establecerse estándares más detallados y, potencialmente, más estrictos. Los DATCOs probablemente seguirán siendo foco de atención.

Desde una perspectiva más amplia del mercado de acciones cripto, este asunto tiene un efecto de referencia. Los DATCOs fueron uno de los conceptos más populares en el mercado público, con subidas de precios y atrayendo a inversores destacados como Peter Thiel y la familia Trump. Pero, con la entrada en una fase de ajuste del mercado de criptomonedas, la mayoría de estas empresas han visto caer sus precios, y muchas incluso están por debajo del valor de sus tokens, en lo que se llama “descuento en valor neto”. La revisión de MSCI, sea cual sea su resultado, obliga a la finanza tradicional a reflexionar en serio sobre cómo valorar y clasificar estas entidades híbridas. Pone en evidencia la lentitud y la inadecuación del marco financiero actual para acomodar modelos de negocio nativos de criptomonedas.

Para los inversores en índices y productos ETF relacionados, la postura prudente de MSCI mantiene el principio de “neutralidad en los índices”. Los críticos advertían que una exclusión apresurada de los DATCOs distorsionaría el mercado y abriría la puerta a un peligroso precedente basado en preferencias de activos en lugar de métricas financieras objetivas. La suspensión mantiene la asignación de capital en estos valores según los pesos actuales, asegurando continuidad y previsibilidad. Sin embargo, la “revisión más amplia” que MSCI anunció como una espada de Damocles recuerda a todos los participantes que la discusión sobre la definición de la naturaleza de estas empresas aún no ha terminado, y que las reglas finales podrían transformar profundamente la estructura del mercado.

Perspectivas futuras: revisión más amplia y la encrucijada de la identidad financiera de los activos digitales

La declaración de MSCI del martes, lejos de ser un punto final, marca el inicio de una nueva etapa. La compañía anunció que abrirá un proceso de consulta sobre “cómo deben tratarse en general las empresas no operativas”, y que podría establecer nuevos “criterios de evaluación”, como basados en informes financieros u otros indicadores, para determinar si las DATCOs califican o no para los índices. Esta declaración amplía el alcance del problema: ya no solo se trata de las criptomonedas, sino de todas aquellas entidades que parecen tener un negocio principal no operativo, orientado a activos. Los DATCOs son solo un subconjunto destacado de este problema mayor.

Esto sugiere que en el futuro MSCI y otros proveedores de índices podrían colaborar en el desarrollo de un marco de clasificación y filtrado completamente nuevo. Este marco podría dejar de depender de un umbral único de proporción de activos, y en su lugar considerar múltiples factores: fuentes de ingreso, liquidez de activos, declaraciones estratégicas del equipo directivo, y si los activos se mantienen con un propósito operativo claro. Por ejemplo, una empresa que posee grandes reservas de oro para su producción de joyería, y otra que simplemente compra y vende ETF de oro, deberían tratarse de manera diferente. La misma lógica se aplicaría a distinguir entre “empresas tecnológicas que usan Bitcoin como reserva estratégica” y “fondos temáticos de Bitcoin”.

Este debate aborda la cuestión fundamental de la identidad de los activos digitales en el sistema financiero tradicional. ¿Es Bitcoin un “bien digital” almacenador de valor, o un “instrumento financiero de inversión”? Si se considera la primera opción, muchas empresas que lo mantienen en sus balances podrían asemejarse a compañías de recursos naturales; si la segunda, esas empresas serían claramente entidades de inversión. La confusión actual en los estándares contables globales (EE. UU. permite la valoración a valor razonable, mientras que otros países exigen valor en costo menos deterioro) agrava la dificultad de clasificación. La indecisión de MSCI refleja esta problemática macro en la capa de construcción de índices.

Para las DATCOs, el camino hacia el futuro se vuelve cada vez más claro: deben esforzarse en demostrar que no son solo una fachada transparente para sus activos en criptomonedas. Esto implica desarrollar negocios operativos con flujo de caja real (independientemente de si están relacionados con criptomonedas) o construir sistemas de valor añadido que estén claramente vinculados a la operación. De lo contrario, en futuras revisiones de reglas de índices, podrían ser re-clasificadas y excluidas nuevamente. Michael Saylor y sus colegas ganaron la primera ronda, pero los árbitros han dejado claro que las reglas del juego pueden cambiar, y deben prepararse para adaptarse.

¿Qué son las empresas de tesorería de activos digitales?

Las empresas de tesorería de activos digitales suelen ser aquellas que en sus balances mantienen grandes cantidades de criptomonedas (principalmente Bitcoin, seguido de Ethereum) como sus principales activos. Su modelo de negocio ha experimentado un cambio radical: de operar productos o servicios tradicionales, a asignar gran parte de su capital a activos digitales con la esperanza de incrementar su valor, y a menudo posicionarse como “proxy” para que los inversores accedan a estos activos mediante acciones.

El ejemplo más representativo es Strategy. Originalmente una compañía de software empresarial, desde 2020 empezó a convertir en masa sus reservas de efectivo en Bitcoin, con un valor de mercado en Bitcoin que supera ampliamente su negocio de software tradicional. Otros han seguido este patrón, formando lo que se denomina el grupo de “DATCOs”. Su comportamiento en bolsa está muy correlacionado con el precio de Bitcoin, pero suele ser más volátil y puede presentar primas o descuentos respecto a su valor en activos digitales, debido a su estructura, costos de financiamiento y estrategia de gestión. Invertir en estas empresas equivale a invertir en “Bitcoin + gestión y estrategia corporativa”, con perfiles de riesgo y retorno diferentes a los de acciones tradicionales o inversión directa en criptomonedas.

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