Según comentarios recientes del CEO de Arm, Rene Haas, la demanda de CPU de alto rendimiento para IA ha alcanzado niveles sin precedentes, con solicitudes de clientes por núcleos de procesador que han pasado de 128 a 192 núcleos. El aumento está impulsado por cargas de trabajo de IA agente, donde un gran número de tareas virtuales en paralelo requieren orquestación, programación y ejecución de herramientas por parte de la CPU que las GPU no pueden manejar por sí solas.
Desde el lanzamiento en marzo de una nueva CPU Neoverse V3 de 136 núcleos fabricada con el proceso de 3 nanómetros de TSMC, las acciones de Arm se han duplicado. Haas estima que, en la era de la IA agente, los núcleos de CPU necesarios por gigavatio de capacidad de centro de datos pasarán de 30 millones el año pasado a 120 millones, estableciendo a la CPU como la variable crítica que determina el rendimiento general de la infraestructura de IA.