Según Fitch, el 27 de julio el Gobierno de Japón adoptó una estrategia fiscal revisada que aplaza el objetivo de superávit del saldo primario y desplaza el enfoque a mantener una trayectoria descendente de la deuda pública bruta durante los próximos cinco años. El cambio incluye importantes inversiones fiscales en áreas de crecimiento, como la inteligencia artificial y los semiconductores.
Fitch espera que el ratio de deuda de Japón siga disminuyendo durante el periodo de perspectivas de cinco años, aunque la agencia de calificación advirtió que lograr la reducción o la estabilización de la deuda en plazos más largos será cada vez más difícil. Un aumento de los tipos de interés reales en los bonos del Gobierno japonés supone el mayor riesgo para la dinámica de la deuda, especialmente si las preocupaciones del mercado sobre la sostenibilidad fiscal hacen que las primas de riesgo suban.