Según el Tribunal Superior de Seúl, el presidente del Grupo SK, Chey Tae-won, fue ordenado el 24 de julio a pagar 944 mil millones de wones en un acuerdo de divorcio en efectivo en lugar de en acciones, evitando así la dilución de su participación y los riesgos de control de la gestión.
La decisión del tribunal de exigir el pago en efectivo en lugar de la transferencia de capital permite al presidente conservar su participación accionaria y el control de las operaciones del grupo. Los analistas de mercado señalan que evitar la distribución de acciones elimina posibles disputas de gobernanza, aunque la cuantía sustancial en efectivo podría requerir la venta de activos o incrementos de dividendos por parte de filiales como SK Telecom para financiar el acuerdo.