Según The New York Times, el 27 de julio el presidente Trump se enfrentó a tres opciones principales de política hacia Irán: ampliar las operaciones militares, endurecer las sanciones económicas o declararse en victoria y retirarse. En conversaciones recientes con el vicepresidente Vance, el secretario de Defensa Hagee, el presidente del Estado Mayor Conjunto Dan Kane, el yerno Kushner y el enviado para Oriente Medio Whitcroft, Trump ha estado sopesando los enfoques.
Funcionarios del gobierno de EE. UU. expresaron dudas sobre si los bombardeos a gran escala, cortar el suministro de energía a Irán o atacar las instalaciones de misiles obligarían a Irán a volver a negociaciones sustantivas. Una tercera opción consiste en seguir presionando económicamente mediante restricciones al envío por el Estrecho de Ormuz para afectar las exportaciones de petróleo iraníes, aunque no se han materializado las expectativas anteriores de Trump de un colapso económico. Si Trump se retira sin resolver las instalaciones nucleares de Irán o el control del Estrecho, EE. UU. podría afrontar nuevos riesgos para los mercados energéticos.