La operación de inteligencia de China, expuesta por Reuters y Bloomberg, tuvo como objetivo reclutar talento extranjero para espionaje, centrándose en científicos e ingenieros en los EE. UU. desde 2015. Dirigida por Xu Yanjun, ilustra un esfuerzo estratégico para mejorar las capacidades tecnológicas de China, mientras plantea desafíos de seguridad significativos para Occidente.