
El rendimiento anómalo es el beneficio adicional obtenido frente a un “benchmark” o “rendimiento esperado”. En otras palabras, es la diferencia entre el rendimiento real y un rendimiento de referencia seleccionado. El benchmark puede ser un índice de mercado general, el comportamiento de activos similares o un modelo de riesgo.
Muchas personas asocian el rendimiento anómalo con el “excess return” o el “alpha”. Estos términos suelen emplearse de forma intercambiable y se refieren a retornos superiores a la media. En el mercado cripto, los benchmarks habituales son los movimientos de precio de las principales criptomonedas o el historial de resultados de tu propia estrategia.
En Web3 los rendimientos anómalos son más habituales porque el mercado aún está en fase inicial, la información está fragmentada, las reglas evolucionan rápidamente y la diversidad de participantes es mayor. Los mercados menos desarrollados tienden a mostrar ineficiencias de precios a corto plazo.
Las razones principales son:
El núcleo del proceso es definir primero un “benchmark” y calcular la diferencia. El benchmark representa el rendimiento que obtendrías sin intervención activa (por ejemplo, el rendimiento medio de un índice principal o de Bitcoin como referencia, comparado con tu estrategia).
El rendimiento esperado se puede estimar mediante medias históricas, modelos de riesgo o el desempeño de activos similares. Rendimiento anómalo = rendimiento real − rendimiento del benchmark. Si se tiene en cuenta el riesgo, muchos inversores analizan el rendimiento anómalo “ajustado por riesgo”, como el ratio de Sharpe (rendimiento dividido por volatilidad) para comparar la calidad de estrategias.
En trading, los rendimientos anómalos suelen surgir de oportunidades event-driven o estructurales. Los tres tipos más habituales son:
En DeFi, los rendimientos anómalos suelen originarse en incentivos y mecanismos:
En 2024, los rendimientos de préstamos de stablecoins on-chain suelen estar entre el 2 % y el 8 % anualizados (según el entorno de tipos); algunas campañas de liquidity mining o airdrops pueden ofrecer retornos a corto plazo mucho mayores, pero suelen ser insostenibles y conllevan riesgos elevados de precio y estrategia.
Los rendimientos anómalos suelen implicar mayor incertidumbre. El “beneficio extra” puede deberse a asumir riesgos que el mercado no ha reflejado por completo o a incentivos temporales.
Los principales riesgos son: caídas de precio, falta de liquidez que provoca slippage, vulnerabilidades en smart contracts, caídas en el precio de tokens de incentivo, riesgo de apalancamiento y liquidación, e incertidumbre regulatoria. Toda operación financiera puede acarrear pérdidas: define stop-loss y límites de posición por adelantado.
Para reducir la curva de aprendizaje y los costes de prueba y error, sigue estos pasos; aquí tienes dos escenarios habituales:
Paso 1: Monitoriza los funding rates.
Paso 2: Participa en nuevos tokens y eventos.
Paso 3: Filtra productos de inversión y staking.
Aviso de riesgo: cualquier estrategia puede generar pérdidas. Considera siempre las comisiones, el slippage, las variaciones de funding rate, las condiciones contractuales, aplica controles de riesgo y mantén fondos de emergencia.
Error 1: confundir la suerte puntual con una estrategia sólida. Los rendimientos anómalos pueden deberse a eventos de corto plazo; no deben extrapolarse ni considerarse rendimiento a largo plazo.
Error 2: ignorar los costes. Las comisiones, el slippage, los intereses de préstamo y los cambios en los funding rates pueden reducir los beneficios; el rendimiento neto puede ser menor de lo esperado.
Error 3: asumir que altos rendimientos implican bajo riesgo. Los beneficios extra suelen conllevar riesgos adicionales, especialmente con apalancamiento o derivados complejos.
Error 4: no registrar resultados ni revisar estrategias. Sin datos, no puedes valorar de forma precisa si has conseguido rendimientos anómalos.
El tratamiento fiscal de los rendimientos cripto depende de la jurisdicción, pero en general conviene llevar registros detallados y declarar las ganancias según la normativa. Los rendimientos anómalos derivados de spreads, intereses, incentivos o airdrops pueden clasificarse como plusvalías, ingresos u otras categorías según su naturaleza.
Es recomendable guardar registros de: fechas de transacción, cantidades y precios de los activos, comisiones, tipos de ingreso, direcciones y hashes de transacción. Consulta a profesionales locales para evitar riesgos de incumplimiento.
La evaluación requiere comparar tu benchmark y el rendimiento de tu estrategia. El proceso es:
Paso 1: Elige un benchmark.
Paso 2: Calcula la diferencia.
Paso 3: Ajusta por riesgo.
Paso 4: Revisa y ajusta.
En 2024, muchos inversores usan estadísticas móviles (como los últimos 90 días) para evaluar la estabilidad de la estrategia bajo distintos escenarios de mercado, en lugar de fijarse solo en cifras anualizadas puntuales.
El rendimiento anómalo es el “beneficio extra” respecto a un benchmark, más frecuente en Web3 por incentivos, asimetrías de información y diferencias de precios por mecanismos. Para capturarlo: define bien tus benchmarks, lleva registros detallados, prueba estrategias con posiciones pequeñas en plataformas como Gate, controla costes y riesgos. Los rendimientos anómalos rara vez son sostenibles; la gestión del riesgo y el cumplimiento regulatorio son igual de importantes. Lo prudente es tratar el rendimiento anómalo como una bonificación ocasional, no como un ingreso garantizado.
Los principiantes deben empezar por entender los mecanismos básicos de rentabilidad: familiarizarse con los tipos de interés estándar y las comisiones de trading. Después, aprender gradualmente estrategias habituales de rendimiento anómalo como liquidity mining y arbitraje mediante pruebas a pequeña escala. Es mejor comenzar en entornos de bajo riesgo (por ejemplo, LPs de stablecoins) antes de lanzarse a proyectos de alto riesgo.
Es habitual que el rendimiento anómalo disminuya. Las causas principales son el fin de programas de recompensas, mayor competencia que reduce los beneficios o cambios en la liquidez de mercado. Esto ilustra el carácter cíclico de los rendimientos anómalos: los primeros participantes suelen obtener mayores retornos, mientras que los que llegan más tarde ven rendimientos menores. Revisa periódicamente los fundamentos del proyecto y ajusta tu estrategia o busca nuevas oportunidades según convenga.
Sí, es un riesgo real. Algunos proyectos prometen altos rendimientos para atraer usuarios y luego desaparecen con los fondos (rug pulls). Para detectar riesgos: comprueba si el código es open-source, si el equipo es verificable y si los contratos han sido auditados. Usar plataformas reguladas como Gate reduce riesgos, pero es esencial aprender a evaluar proyectos por ti mismo.
Sí, la diferencia puede ser considerable. Las principales blockchains (Ethereum, Arbitrum, etc.) son muy competitivas, con rendimientos más estables pero menores; las cadenas nuevas suelen ofrecer retornos más altos y también más riesgos. Al elegir blockchain, valora la madurez del ecosistema, la liquidez y la calidad de los proyectos. Para empezar, es recomendable operar en Ethereum o Arbitrum antes de explorar otras opciones más arriesgadas.
Depende de tu tolerancia al riesgo y tu patrimonio total. Por lo general, no se recomienda destinar más del 20–30 % de la cartera a estrategias de rendimiento anómalo; el resto debe estar en activos estables. Recuerda que estas oportunidades implican un riesgo elevado; nunca uses dinero prestado ni todos tus ahorros, así podrás soportar pérdidas si los beneficios se revierten.


