El 11 de octubre del año pasado, este medio publicó una columna titulada ‘La fiebre del cisne negro arrasa en el mercado de criptomonedas… La codicia con apalancamiento provoca autodestrucción’, que registró vívidamente el pánico que azotó el mercado en ese momento. En respuesta a la caída provocada por las declaraciones explosivas del presidente Donald Trump sobre un “100% de aranceles a China”, este medio advirtió que “esto no es simplemente un ajuste de precios, sino un colapso autoinfligido por la civilización del apalancamiento”, y predijo que “el próximo cisne negro llegará más rápido y más profundo”.
La situación real en ese momento era realmente caótica. En un solo día, el valor de mercado se evaporó en 1.1 billones de dólares, Bitcoin cayó verticalmente desde 125,000 dólares hasta 85,000 dólares. 1.64 millones de traders fueron liquidado, e incluso el mercado llegó a presentar una especie de “teoría del fin del mundo”.
Sin embargo, con el paso del tiempo, en este momento de 2026, el mercado está demostrando que las opiniones pesimistas de entonces eran en realidad “una sobrereacción de pánico”. Tras un análisis calmado, la caída de octubre no fue un colapso de los fundamentos, sino una espasmódica interrupción temporal en la “microestructura del mercado”. Esto no fue más que una cadena de liquidaciones provocadas por posiciones apalancadas con colateral no líquido que no pudieron soportar la volatilidad, y no un “golpe mortal” que terminara con el ciclo alcista.
Bitcoin ha mantenido firmemente el nivel de 90,000 dólares en el último mes, estableciendo un suelo. La burbuja ya ha sido exprimida y la liquidez de calidad está volviendo a concentrarse. Las cinco señales principales que apuntan a un gran mercado alcista en 2026 son más claras que nunca.
Primero, se ha reactivado el flujo de fondos en los ETF de contado. Los fondos institucionales no vendieron en medio del pánico, sino que aprovecharon para comprar. Segundo, el crecimiento del valor de mercado de las stablecoins. Esto indica que las órdenes de espera están acumulando “municiones” para entrar en el mercado en el momento oportuno. Tercero, el cambio en las formas de financiamiento empresarial. Empresas como MicroStrategy están recaudando fondos mediante ATM (oferta en mercado) para adquirir grandes cantidades de Bitcoin. Cuarto, las posiciones abiertas en contratos perpetuos de las principales criptomonedas están aumentando nuevamente. Quinto, la inversión en capital de riesgo, que suele retrasarse seis meses, ha tocado fondo y está rebotando.
En octubre, el diagnóstico de “autodestrucción por codicia” solo fue parcialmente correcto. La codicia ha sido prácticamente eliminada, pero el mercado no se autodestruyó. Al contrario, se está consolidando en bases más sólidas y preparándose para la subida de 2026. Los inversores deben olvidar el miedo de hace tres meses y prestar atención a la nueva ola que indican los datos. Cuando los pesimistas ganan fama, los optimistas ya están acumulando riqueza.
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