Según la última investigación de Goldman Sachs, la demanda impulsada por la IA está alimentando la inflación global, y Estados Unidos enfrenta la presión más severa. El banco estima que la demanda vinculada a la IA actualmente eleva en 0,2 puntos porcentuales al año el indicador de inflación preferido de la Fed: los gastos de consumo personal básicos (PCE). Se citan los picos de precios de chips de memoria y semiconductores, impulsados por restricciones de oferta, como impulsores clave.
La economista de Goldman Sachs Megan Peters señaló que el impacto inflacionario podría duplicarse para finales de 2026 hasta alcanzar 0,5 puntos porcentuales, a medida que la demanda de hardware siga aumentando y las cadenas de suministro permanezcan ajustadas. Estados Unidos se enfrenta a un riesgo desproporcionado debido a la concentración de inversiones en infraestructura de IA y a un mayor peso del consumo de electrónica, lo que lo convierte en la economía más afectada en este ciclo de “inflación por IA”.